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The Big Four y un encuentro histórico

*George Blanco

En lo que va de  2010 hubo, entre otros momentos importantes en el rock, una de las reuniones mas esperadas y poco probables en la música, específicamente en el heavy metal: Anthrax, Slayer, Megadeth y Metallica, con el condimento de tener a Dave Mustaine (Megadeth) y James Hetfield (Metallica) juntos, dejando de lado su eterna rivalidad. Como parte de Sonisphere, el festival que abarca gran parte del verano europeo, los cuatro grandes se presentaron el 16 de junio en Polonia, para después hacerlo en Suiza, República Checa, Bulgaria y Grecia. Antes de arrancar la gira, tocaron en el Rock in Rio Madrid, en días repartidos, como parte de la previa. El pasado 16 de junio en Varsovia, 81.000 personas fueron testigos de una reunión histórica, la de los Big Four (así se los conoce dentro del trash metal). El concierto tuvo ademas, otra oportunidad histórica: la de ser uno de los primeros en el genero que es transmitido vía satélite a varias partes del mundo, incluso en cines de Latinoamerica y países como Australia y Estados Unidos. Durante julio, el Sonisphere continúa en Madrid, Suecia y Finlandia, con la presencia de Iron Maiden como headliner.

Histórico: Anthrax, Megadeth, Slayer y Metallica juntos

En el aeródromo de Varsovia, Polonia, 81.000 personas vieron la reunión histórica de los Big Four

El flyer del Sonisphere en Sofía, Bulgaria.

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Sí. Metallica estuvo en Córdoba.

*Por George Blanco

Y yo que pense que podia contarlo. No, no se puede. Mejor es vivirlo. Lo que si se puede, es tratar de describir una aproximación a lo que se vivió anoche en el Orfeo. Tan solo eso. Después de todo, estas cuatro bestias revolucionaron la -a veces tán dormida- historia del rock&roll (ver el Hall of fame) y lo menos que se puede hacer es intentar retratarlo de cualquier manera y para siempre. Por respeto, ante todo. Porque Metallica es historia y trasciende cualquier tipo de fronteras.

Muchos discos buenos, un par que muchos prefieren olvidar, el album negro, la muerte de Cliff Burton, la partida de Jason Newsted; Napster, una terapia filmada cual reality show, St. Anger, una gira cancelada por agotamiento fisico y mental, peleas internas, la llegada de Trujillo… y muchas cosas mas. Podriamos estar horas y horas, pero en todos los casos, siempre llegariamos a la misma conclusion: Metallica es mas grande que todo. Es ese combo de amor y odio que solo representan los grandes hitos.

Parte importante del eslabón interminable es Death Magnetic, el album que los devolvió a las rutas en el mejor momento, en plenitud física y con la satisfacción de haber logrado un disco tecnicamente perfecto con reminiscencias a los orígenes de la banda. Porque como les dijo el terapeuta Phil Towle en el tan polemico Some kind of Monster, el resultado de tanta furia contenida se íba a ver despues del desprolijo St. Anger, el album producto de aquella oscura etapa. Esa es precisamente una de las mayores virtudes de los cuatro de California; lograr traducir la furia y la descarga en musica. A veces, cuando ya parece que estan terminados. Podran putearse, quererse y odiarse entre ellos en cuestión de minutos, pero siempre vuelven a hacer lo que saben: el rock mas furioso del planeta. Y sí, estan enojados. No les sobra motivos para estarlo pero siempre tienen recursos. Tipos cuarentones padres de familia (Ulrich vino  con su mujer e hijos), millones de dolares en sus cuentas bancarias, limpios en sus adicciones, no hacen mas que salir a comerse vivos a los miles de testigos de la masacre. A James se lo ve muy bien, en paz consigo mismo y con regocijo, pero cuando agarra su guitarra y se sube al pedestal, parece que fuera un adolescente lleno de ira contenida. Lo mismo ocurre con Ulrich, (en plan viejo cool que castiga a su TAMA como la puta madre) quien podría ser el tipo rocker-de clase alta al que el corralito destruyo en 2001. Hammet es una especie de lider anti-heroe de la orquesta que inventó el trash metal. Su perfil bajo (es el de menor ego) no hace mas que contener la tormenta interior de un tipo que transforma lo que toca en velocidad y destruccion; y Robert Trujillo que  parece ser un gorila al que estan por cazar: se mueve al ritmo frenetico de su bajo con una destreza que es digna de admirar.

En ese marco de furia es el show que brindan. Un show que hasta las 21:50 hs era parte de un sueño, pero que a partir de ese momento despertó corazones, abrazos conmovidos y gargantas que se preparaban para cantar hasta morír destruidos por tanta alegria y frenesí. Sí, ellos estaban acá. Atras, generaciones enteras que una alguna vez habian luchado para que Córdoba tuviera semejante presencia.

Arrancaron con Creeping Death después de la ya clasica intro “The Ecstasy of Gold” y cuándo las primeras lagrimas ya eran efectivas en el Orfeo. Aunque a diferencia de River y del resto de la gira, por las caracteristicas en plan indoor del show cambiarón el setlist en una muestra de la ductilidad y la poco predecible actitud de James & cia. Al servicio de las 10000 almas que colmaron el arena, el recital se recostó en el Black Album con clasicos como Of Wolf and Man, Enter Sandman, Nothing Else Matters (Arrancó Hammet solito, emocionante) Sad But True (un infierno) y Holier Than You; y tambien en Death Magnetic, como That Was Just Your Life, The End of the Line, Cyanide (festejadisimo) y My Apocalypse!.

Despues de Nothing Else Matters y Enter Sandman se fueron y volvieron para los bises, en lo que seria el final de la batalla epica: sonaron Breadfan, Hit The Lights y un cierre historico con Hetfield bajando del escenario y cantando con la gente Seek and Destroy (tocalo que es el!). El dato de color, Lars y sus muecas constantes en una muestra de que podria ser un gran frontman, la complicidad de James con la camara cuando mostró su pua e hizo gestos de Ok? con su mano tatuada, y la danza en circulo de Trujillo (no podia irme sin verla en vivo), sumado al sentimiento de gratitud y felicidad (James le hablo al publico cada vez que podia: “Córdoba, son hermosos, podemos llevarlos con nosotros al próximo show?”) que mostraron los cuatro hacia el público por haberlos hecho sentir de manera especial en la unica parada en estadio cubierto del World Magnetic Tour.

La suma de los cuatro, el quinto miembro como le gusta decir a Ulrich, apareció en los minutos finales, con el repertorio ya concluido y el Oleee, Oleee, Oleeee, Meta lli ca !!!!!! de la gente que a esa altura ya estaba rendida a los pies de los horsemen, cuando se abrazaron en el centro del escenario, para despues agarrar el micrófono y decir unas palabras en español, a excepción de Lars que en su ingles californiano dijo algo muy interesante: “No sé ustedes, pero yo no voy a esperar 29 años para volver atocar aquí”. Habra que esperarlos entonces. Muchos preferiran seguir habitando en el sueño eterno: Metallica estuvo en Córdoba y pocos son los afortunados que pudieron vivirlo.

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Sí. Viene Metallica…

*Por George Blanco

“Viene Metallica. El domingo 24 de enero una de las bandas mas grandes del mundo pisaría Córdoba.”

Lo había visto en twitter. Después se había filtrado por un comentario cercano. Ese 31 de diciembre de 2009, lo primero que hice al ver semejante rumor (publicado en un sitio oficial) fue llamarlo a mi hermano a que chequeara con sus propios ojos lo que los míos aun no podían creer.
Yo: boludo, lee…
H: No puede ser cierto…

Sin salír de mi asombro, lo llame a mi mejor amigo:

Yo: Que haces man, ya estas en Cruz del eje? Bueno, te tengo un regalito de fin de año, Papa Noel se demoro unos días…
Simon: Jaja, si, ya estoy en la casa de mi abuela. Culiado, no me asustes…
Yo: Cuándo volves de Brasil?
Simon: El 21, cerca de esa fecha. Pero boludo, dale decime lo del regalo !
Yo: Metallica. Vas a ver a Metallica en Cordoba. Feliz año !

Con Simon, mi mejor amigo de toda la vida, la cosa viene mas o menos así; amigos desde los 13 años, se puede decir que conocí el heavy metal y el rock gracias a el. A mi me gustaba otra cosa, era mas pop, pero este chabon me mostró la posta. Me hacia escuchar Maiden, Metallica, pero tambiénU2 y los Stones, era increible su amplia visión del Rock&Roll. Aunque había una banda que literalmente le volaba la cabeza, unos pibes que lo desvelaban, y que hace poco cumplió el sueño de verlos en vivo. Esos pibes, unos tales Angus Young y Brian Johnson se hacían llamar AC/DC.
Con Simon pasamos muchas. A los 14 nos empezó a caber el ñu metal. Yo veía mucho MTV y ahi rotaban todo el día Limp Bizkit, Korn, Staind, Slipknot y mas cacofónicos los Deftones. Tenía una colección entera de Rolling Stone, no me perdía una. Empeze a escuchar mucho de Ozzy, en parte por el reality que hacia para MTV, y carajo, ahí me entere de que ese loco hijo de puta había inventado el heavy metal como se lo conoce hoy, y había escrito grandes páginas en la historia del rock. “Algun día quiero ver a una de estas bandas” le había dicho a Simon.

Mas tarde empezamos a hacernos eco de los veranos californianos con Blink 182, mientras crecíamos viendo que la vida no era como la esperábamos. Era aún mas hermosa. Eramos pendejos que la pasábamos bien, amábamos la música. En ese rejunte de cosas, nunca me voy a olvidar cuando a los 15 el loco Dec me regalo algo que aún conservo, y que con esta noticia tomo mas relevancia.
Dec: tropical, bolichero (le encantaba bardearme porque me gustaba salir) tenés que escuchar esto:
Yo: Jaja, como te gusta bardearme, a ver…
El loco Dec me regalo un casette. Medio podrido por afuera, uno de los famosos y celebres TDK, apenas si tenía una cinta. La cinta decía: Metallica-Black Album.
De ese casette salió una marca en la adolescencia de alguien que, sin buscar la perfección musical, quiso rodearse de pasión y devoción por algo que lo acercara a la verdad. El álbum negro de alguna manera representaba eso. Ese casette lo hacia. Era amigos, cervezas, zapadas improvisadas y buenos recuerdos. Era la adolescencia mas pura. De esa reliquia nació el metal para mi. Me empezaron a copar las bandas heavy nacionales, Hermetica y Iorio particularmente. Almafuerte se convirtió en una especie de icono para en mi juventud. Me marco, mal. Ricardo Iorio era mi ídolo. Era mi consejo preferido a la hora de estar bien, de estar mal. Espere mucho para verlo en vivo, hasta que llego el día: segundo Cosquin rock, Almafuerte nos encontró abrazados a mi y a Simon, hasta derramar las lagrimas mas sentidas. Mi papa, con su escaso conocimiento del tema, me estaba esperando en la platea, para abrazarme. Esa noche, mi Papa me había llevado a ver a mi ídolo. Estaban a mi lado, el y Simon, sin saber que eran el eslabón de inicio de algo que tendría un segundo capítulo.

Todo había nacido con aquel Album negro. Ese disco había sido probablemente un nexo, una conexión.
Después llego Oscár (amigo de papa) y sus regalos: discos de Iron Maiden y el ReLoad de Metallica. Aprendí a escuchar ese disco tan cuestionado, a pesar de que las glorias del metal le daban con un caño. Yo no veia mal que intentaran reinventarse, hacer discos mas experimentales. Pero claro, los que lo criticaban tenian sus razones. Yo no habia vivido en la epoca del Black Album ni de Master of Puppets y menos de Kill’em all. Respeté aquello, pero tambien me di cuenta de que eran Metallica y como tales, podian hacer lo que se les cantara las pelotas que el mundo iba a saber comprenderlos-y perdonarlos-.

Cuando empezaba a creer que esos cuatro tipos eran invencibles, se fue Jason Newsted de la banda. Lo viví con profunda decepción. No era fan, pero me habían desilusionado. Cuándo todos pensaban que la leyenda llegaba a su fín, llego el furioso y desprolijo St. Anger y la alarma de que estaban vivos comenzó a sonar. Pero otra vez los fantasmas. Esa primavera de 2003 los sepulto definitivamente en mi mente cuando me enteré de que habían cancelado el tour latinoamericano. No iba a asistir de todas formas, pero me puse en la piel de los miles de fans que esperaban que Hetfield, Lars y Cia. los hicieran sentir bien. Bueno, otra vez pensé: “habra revancha, ellos sabran perdonarlos, despues de todo es Metallica”.

Durante ese tiempo por mis oídos habían pasado desde el rock chabon hasta el hip hop. Habian logrado llenarme, pero tenía una deuda pendiente. Nada había sido musicalmente hablando, lo que había sido el rock y el heavy metal para mi. Nunca sentí devoción pero se me ponía la piel de gallina cuando Hetfield rugía, o cuando escuchaba como Lars le pegaba a sus bombos. Es la misma adrenalina que sentí cuando hacia la cola para sacar la tan ansiada entrada para el domingo 24. Padres con sus hijos, chicas, jóvenes, viejos, generacioes enteras, devotos del metal y del rock en general, tipos que concluían en una única reflexión: “Nunca te imaginas ver a esta banda acá. Es un sueño que cuesta creer que va a ser verdad. No man, no es real”

Esa mañana nos levantamos a las siete. Tomamos un bondi y después un taxi hasta el Orfeo. Mi viejo nos había dicho que teníamos que limpiar la pileta (verano en Córdoba) para poder llevarla. Ese seis de enero le deje una nota: “Pa, limpiamos la pile a la vuelta. Puede esperar. Viene Metallica a Cordoba, nos vamos a sacar las entradas”
A las 21:00 hs del seis de enero,después de un día entero de cola,llegamos a boletería. Sacamos 5 entradas. Mi hermano, yo, mi tío, Simon y mi viejo. Esa noche, revisando que estuvieran a salvo, me di cuenta de que no iba a ver a los cuatro jinetes solo como espectador o como fan. No, no era suficiente. Los iba a ver y sentir como periodista. Iba a poder contarlo, cronicarlo, retratarlo. La vida me estaba dando una oportunidad magnifica, pense. Debo considerarme muy afortundado.

Esa noche, la pileta aún estaba vacía y llena de mierda, pero teniamos las entradas para ver a una de las bandas que cambio el curso de la historia del Rock. Mi amigo de toda la vida, mi tio, mi hermano y mi viejo a mi lado. Había llegado esa tan ansiada segunda oportunidad y esta vez iba a poder contarlo.

Metallica, "Death Magnetic world tour"

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