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En esta nueva oportunidad…

*George Blanco

Hace cuatro años, recuerdo haber estado en un lugar vacio frente a un televisor viendo como un tipo sacaba un papelito y adivinaba a donde iba a ir la pelota. Era testigo, sin quererlo, del llanto desconsolado de hombres que lo habían dejado todo y no lo había logrado. Me vi con sentimientos encontrados y tratando de calificar lo incalificable, buscando excusas por doquier y preguntandome, ¿Que habíamos hecho mal? ¿Que hubiese pasado si…? Y si, odio quedarme con las dudas y mas con las ganas. La impotencia dominaba la escena y mis lagrimas de tristeza asomaban una vez mas, como lo habían hecho en ocasiones anteriores. Pero sabía que había revancha, porque siempre la hay, y casi que lo tome como personal. Claro, no sabía como iba a estar cuatro años después y mucho menos en que circunstancias. Le otorgue la posta a la vida y que ella me sorprendiera.

Siempre que se quiera y que se intente hay un nuevo día. En ese proceso constante de lucha que tampoco le escapa al fútbol y a sus actores, también me sentí parte y de algún modo lo trasladé a mi vida. En ese desafío que tiene a la pasión como sponsor, varios nos queremos sumar a esa lucha, que sin darnos cuenta la tenemos mas cerca de lo que pensamos. Cuando veo a Carlitos comerse la cancha o putear cuando Diego lo saca, me termina de cerrar.

Y al principio soy solo un espectador, pero me fijo en mi interior y caigo en que emprender ese viaje, es sin duda el motivo de mi existencia. Es algo propio. Es ese partido y después la gloria. Es el sentido de la superación, que hablando con mi querido Maximo, se hace mas latente. Y el me habla de historias viejas y repetidas con protagonicos que no fueron suficientes y con otros que sí, y me habla de aulas vacías (puede haber sido aquella donde Tevez aprendió que la señorita no le enseñaba lo que el necesitaba para vivir), de éxitos, fracasos y de motivos de encuentro. De encontrarme a mi mismo, a aquello que me mueve y que me insta a dar el siguiente paso. Y terminamos nuestra charla y me pongo a ver videos de Carlitos: en Fuerte Apache, con sus amigos, con Piola Vago y La Mona, en Manchester, Brazilia y en su casa, nuestro hogar: La Boca. Cuando pienso en que ese chico salvo su vida gracias a un objetivo de vida, aparecen otra vez las fotos del partido de ayer.

Y veo el abrazo con Diego, el bombazo en el tercero y como se besa el escudo. Y otra vez, la lección se refresca en mi mente y me quiero ir a dormir con ese ideal. Porque claro, a la sonrisa la tengo desde las 17:30 hs. En ese conjunto de cosas es donde asoma la revancha, a pesar de ser una palabra fuerte. Y el sábado frente a Alemania también voy a sentirlo propio, como ellos, como muchos.

Antes de intentar cerrar los ojos, Maximo me habla y me recuerda que debo empezar ya, cuanto antes. Y la revancha se olvida o en todo caso se transforma en una nueva oportunidad. Y  de repente me veo junto a ella en Ciudad del Cabo, es otra de las tantas sensaciones que me asaltan por sorpresa. Pero el sueño es vivo, nos miramos, nos abrazamos y no nos salen las palabras. No se si así lo habiamos imaginado pero ahí estamos, en esa nueva oportunidad que parece ser eterna. No quiero saber el resto, quiero vivirlo.

Y salen los muchachos, los once leones a la cancha, entre Vuvuzelas y aguante. Carlitos encara con el corazón, Lionel se la lleva mientras el mundo lo admira, Masche las pelea a todas hasta el final y Pipita baja del cielo para hacer su trabajo, y si el no puede (los angeles a veces tambien fallán) en el banco tenemos a un Santo que se hace llamar “San Palermo“, el de los milagros y las proezas. Mientras, D10S se aferra a sus poderes. Nosotros nos miramos… Total, el destino ya esta escrito.


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Música y vida

Probablemente esto no sea un incentivo para salir de reviente un sábado a la noche, pero quizás puedan apreciar la belleza de una canción, ¿que mas puede ser necesario?

Que tengan un buen sábado

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Cielo y estrellas “made in Córdoba”

¿Ven? La tecnología da para muchas cosas…

Al momento de hacer un viaje, yo sabía que antes de partir tenía que manotear una lapicera y papel porque los iba a necesitar… (esas intuiciones que uno tiene…). Y tal cual, los necesité, y por supuesto no los tenía. Pero para eso estaba mi BB a mano… y en esa alta inspiración, lo más mundano como un fono high-tech me ayudó a la perpetuidad de lo indefinible. Esto es lo que alcancé a anotar mientras miraba inundada de recuerdos de la infancia mi cielo cordobés, uno de los más bellos, dicen. Me sonrojo, pero ahí va:

Extasiarme de cielo y estrellas… nadar en tus luces, juego de sombras tan bellas. Nadar en el cielo y volar en mar abierto, las manos de amor repletas, henchido el pecho de unión fraterna. Palpar incandescente todas y cada una de tus maneras. Brillante profundidad, alternante marea. Soplo de viento, sueño de libertad corriendo en las venas.Tumbarme en el suelo, y en la estrellada bóveda perder la mirada atiborrada de divinos anhelos. Dejar el cuerpo, y subir… hacer junto a vos la prometida estrella. Acción de gracias, acción de inigualable nobleza. Razones de ser, y humana torpeza. Ser al fin un cielo, ser estrellas, ser de lejos vibrante planeta.

La foto que acompaña no es justamente un cielo estrellado, pero es cordobés. Y la tomé un atardecer de extrema felicidad. En esa época, mi corazón brillaba más fuerte que este sol. Ojalá todos nosotros podamos brillar así algún día…

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A long way back home…

*Por Victoria Hertel (@VicHertel)

Llegó el momento de volver a casa.  A diferencia de otras épocas, en ésta se viene repitiendo una mecánica especial: supuestamente ese momento sublime del volver, de la sensación del deber cumplido, de haber sido útil, de haber crecido, de haber hecho “algo por la vida” mezclada a la desesperación por sacarme los zapatos, ese momento sublime, digo, se ha transformado -espero momentáneamente- en un caer en la cuenta de ciertas cosas, en un reencuentro un tanto crudo con otro aspecto (bueno, el tema con los zapatos es un impulso siempre presente, lo reconozco!).

Me encuentran las bohemias calles de Buenos Aires con sus luces un tanto difusas de una noche típicamente hermosa de otoño; yo respiro hondo ese olorcito característico de noches como ésta. Respiro hondo, me lleno los pulmoncitos de ese mimo que me da el mundo… sigo caminando, miro a mi alrededor, me doy cuenta que te pienso, y sonrío, no sé por qué. De a poco me empiezo a perder en la melancolía, y de pronto puedo poner en palabras eso que quema mi pecho: está ahí, es como un persistente dolor de muelas que me dice a todas voces que no he dejado de quererte, que vuelvo a casa y tu beso no me recibirá, que esos días tan felices sólo dentro mío y sólo en el pasado quedarán.

El estímulo interno en que se ha convertido este brote de extrañitis surge de repente, me agarra casi desprevenida, diría yo, siempre que va terminando la jornada, cuando mis “deberes de buena ciudadana” están cubiertos por hoy, cuando caigo en la cuenta de que pasó el día, pero que de alguna manera me faltó vivir una parte. Me inunda un torrente de recuerdos, imágenes mezcladas a sensaciones. Mientras camino por la calle alguien pasa, alguien que por algún guiño del destino usa tu mismísimo perfume,  y ese torrente se intensifica en emoción. Y duele. Y casi se me escapan del cuerpo las ganas de abrazarte, casi me lleva el cuerpo, tanto que casi corro el riesgo de abrazarme al primer ser mínimamente conocido que se me cruce en ese instante.

Mientras, sigo acortando las distancias que me separan de mi “bunker”, para mí,  en el mundo el rincón más preciado: mi casa. Es mi refugio, mi cobijo, mi estudio, mi cascarón y mi “boxes” obligado. Mientras, me doy cuenta de que voy ausente y ensimismada, ausente de este mundo a medias, a medias viviendo ese momento y a medias viviendo en el recuerdo de lo que viví en un pasado que fue hermoso.

Al fin llega la hora de poner la llave en la cerradura y hacerla girar… Wake up! La travesía llegó a su fin… pero empieza otra: llegué a casa.

(Continuará)

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La estructura de los sueños

*Escrito por Victoria Hertel, el 2 de abril de 2010

Una noche, antes de dormir, una voz de otro mundo me sopló esto, y yo sólo ordené las letras. Me permití delirarme como nunca, en realidad. Ahí va:

Polvo de estrellas, alas batir… ¿De qué se compone ese mundo inasible, y tantas veces febril?
Oh, el mundo en sueños, los sueños en su mundo… Reminiscencia de vientre materno, mágico elixir, sabia ardiente que va nutriendo al ser en su eterno devenir.
Polvo de estrellas, divino existir. ¿Dónde será que habitan las almas al tiempo de dormir? Oh, material onírico regido por supralógica, esa lógica de luz y oscuridad que despega los pies de la tierra, que tiene alas y no amedrenta ni aquí ni allá ninguna frontera.
La estructura de los sueños tiene todas las propiedades de la luz y el color, los valores también, y por qué no el sabor. Dulce y rosado, blanco brillante y azules apagados. Carmín, por qué no, carmín y dorado. Todos, dulces mezclados al salado, algunos con una pizca de pedagógico amargo.
Ahhh… la estructura de los sueños. ¿En qué sublime matriz se ha tejido tan sublime entramado? El sueño también es la matriz del hoy, del futuro y del pasado. En él nos desplazamos, nos movemos, jugueteamos. Vamos y venimos, jugando nuestros juegos humanos. Dormimos, y soñamos. Despertamos, y seguimos soñando, hipnotizados.
¿De qué noble material está entrelazado tan noble entramado?
Polvo de estrellas, querer subir. Mentiras, verdades, voces y goces, roces y rencores, amores en alta voz y secretas pasiones; pasiones en alta voz y secretos amores.
Todo en sueños. Todo, en su mutabilidad, termina siendo eterno. ¿De qué se componen, entonces, los sueños? Material cósmico, éter y el viento. Aquél beso, melodías y algún desencuentro. ¿¿De qué se componían lo sueños??
Soledades encontradas, compañías olvidadas, la rosa, un libro y tu canción. Bálsamo es la caricia de una piel enamorada, bálsamo es el beso en la frente, el arrullo de tu Dios aunque seas negligente.
Polvo de estrellas… Ser y Sentir. Remontar alto vuelo a cielo abierto, nadar como nadan los peces en el vasto océano. Correr por las praderas, poder bailar. Escuchar el eco de tu propia voz enamorada en otra garganta, eso es una felicidad. Desafiar al sol de frente, cara a cara, al despertar.
Un chegusán de milanga, y por qué no un choripán. Intelectualidades de bruto, y un tímido “Maestro, aún no sé volar”. La mano amante de tu ángel guardián trayendo vida, cosechas de trigo, vino añejo y recién horneado pan.
La estructura de los sueños es, entre otras cosas, mucho amor para dar. De larva en mariposa poder trocar… La estructura de los sueños es algo imposible de comunicar. Una frase silente, hielo ardiente deslizándose por yo qué se cuáles superficies sensitivas del ser. Arrumaco de una tarde lluviosa de noviembre; rocosa saliente. La estructura de los sueños es algo, amigo, que yo no le puedo contar. Véalo usted mismo, mire de frente a su vida, y no diga nunca jamás.
Polvo de estrellas… ¡Alas al fin! ¿De qué se compone ese mundo inasible, ése, que me dio vida a mí?

Vick

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Hoy recupere algo

Siempre fui de la idea de recuperarlos. Hasta me gustaba pensar en ello como una especie de salvación para mi mismo. Trabajaba duro para hacerlos sentir cómodos, les brindaba todo lo que tenía a mano y mas. Por alguna razón esa recuperación que tanto me desvelaba no llegaba. Pequeñas cuotas de algo que no alcanzaba a llenarme, me frustraban una y otra vez. Pero no me resignaba a recuperarlos. Siempre de la idea de que podía cambiar el mundo, quería cambiar este también. Lo había logrado con el mío quizás. Y quería hacerlo con el de ellos, a pesar que no me lo pedían y casi que ignoraban tal cuestión. Buscaba los momentos, los lugares, los medios necesarios y nada. No estaban a la hora que los había citado. En cambio, ahora tenían otros que haceres. Yo pasaba a estar en segundo o tercer plano. O ni siquiera figurar. ¿Era eso realmente lo que me molestaba? ¿no figurar? ¿O era que de todas maneras quería que fueran felices y me jodia que no me dejaran participar de su felicidad? Ambas cosas son escenarios posibles. Lo cierto es que lo intentaba una y otra vez hasta el cansancio y carajo, no podíamos recuperarnos. Y llego el día en que deje de forzar ese encuentro. Si, deje de intentarlo.

Y nos cambiamos de hogar, de barrio, de ciudad. Paso el tiempo y mas. Una tarde, la charla se hizo presente. Ya todos nos habíamos olvidado de esa boludes de querer cambiar el mundo. Ya no era para nosotros. Sonábamos a tipos maduros, mas preocupados por llegar a fin de mes que por vivir. Uno de ellos nos guió, nos enseñó su caso. Boquiabiertos producto del asombro, no pudimos mas que ponernos contentos por el. ¿En que nos habían convertido? Otro nos planteo sus inquietudes, sus miedos y sus sueños. ¿Como no nos dimos cuenta antes? Nos habíamos pasado la vida creyendo como pelotudos que podíamos cambiar esta historia. La subestimamos, ella podía hacer mucho mas con nosotros. Y así lo había hecho. De un tiempo a esa parte nos habíamos vuelto viejos, odiosos y poco tolerantes. Pero ahora estabamos mas sabios. Teniamos vergüenza de decirlo. No sabíamos elegir las palabras. Nos escuchábamos y volvíamos a ser los pendejos que se llevaban el mundo por delante.
Lo mas loco fue que sin darnos cuenta estábamos volviendo a vivir. Sin pensar en nada mas. Nos escuchabamos, nos reíamos. Compartíamos ese rato. Las agujas del reloj no pasaban mas y sin querer, nos habíamos recuperado.

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Ellos, La Gloria Eterna y una Tierra por siempre nuestra

Un pequeño homenaje a nuestros héroes que dieron la vida por el país, en una contienda sangrienta y desigual, en un cielo cargado de desesperanza y gloria robada. A ellos, todavía niños llenos de sueños y ganas de crecer, que un día obligaron a marchar por intereses ajenos y sentencias de odio y rencor. A los que volvieron y a los que no. La gloria, la de ustedes y de nadie mas que ustedes, es excepcionalmente eterna. A nuestras tierras, siempre serán nuestras. Las banderas aun flamean en la inmensidad. Desde este lugar, una humilde reflexión.

George Blanco

Almafuerte – El Visitante

Olvidar
yo se bien que no podes
como la sociedad olvida
que fuiste obligado a marchar
en su defensa.
recordando el mal momento
atrincherado en tu habitacion
soledad, humo y penumbras
despertares de ultratumba.
apocalipsis del sustento interior
andar sin encontrarle alivio al tormento
desesperante
morbida alficcion
del visitante
y su castigo.
fui elegido
para cantarte
por quienes quieren olvido restarte
grave pesado
mas no inconsiente
yo te lo mando ex combatiente.
grave pesado
mas no imconsiente
yo te lo mando ex combatiente
para vos.
apocalipsis del sustento interior
andar sin encontrarle alivio al tormento
desesperante
morbida alficcion
del visitante
y su castigo.
fui elegido
para cantarte
por quienes quieren olvido restarte
grave pesado
mas no inconsiente
yo te lo mando ex combatiente.
grave pesado
mas no imconsiente
yo te lo mando ex combatiente
para vos.

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