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Rolling Stone Agosto de 2010

*George Blanco

Uno de mis máximos héroes de la música, Ricardo Iorio, en la tapa de Rolling Stone Agosto. Iorio es parte de un especial por los 30 años del Heavy Metal argento, y quien sino el fundador del estilo en Argentina para homenajear y ser homenajeado. Caudillo que a través de las generaciones de padres e hijos supo reinventarse y llegar hasta hoy como uno de los grandes exponentes del rock argentino. Su legado: V8, Hermetica y Almafuerte. Merecidísima. Además, el matrimonio Gay y la mirada de los periodistas de la revista. En su edición agosto, RS promete.

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Un aparente disco eterno

Ensayo irresponsable sobre Travesti, de Daniel Melero.

Por Germán Arrascaeta (@gron)

El tipo sale en la portada muy barbado, con un aspecto que, por lo menos, podríamos definir de raro. La foto refiere a un intelectual de izquierdas, de ésos que abrazan utopías irrealizables. Pero también sugiere a un joven sindicalista que se niega a convertirse en un burócrata funcional.

La portada es de un disco que lleva por título Travesti. Y el tipo en cuestión, con camisa de colectivero desprendida hasta el pecho, es Víctor Ponieman, propietario del sello discográfico Rándom. Lo curioso es que el modelo ojeroso y semi pelado no es el solista que suscribe la obra. ¿Pero de quién es el disco, entonces? El nombre está en tipografía marrón sobre fondo verde: Daniel Melero. Es el mismo que en La Falda ‘86 se bancó el set completo de Los Encargados, nave insignia del techno pop argentino, esquivando choclazos. Tal cual, una lluvia de milhos quenchi clausurada con la siguiente frase: “Parece que hay que dar la cara para recibir la agresión que los opresores no recibieron”.

Melero es el mismo que fundó el sello Catálogo Incierto (¡qué pedazo de nombre, my God) para editar grupos imposibles por la industria a mediados – fines de los ‘80. Por esa etiqueta salió el casete Noches agitadas en el cementerio de los primeros Todos Tus Muertos, que tenía una versión escalofriante de El féretro (“toda la recámara olía a muerte”) y otra del Tango traidor, en la que el grupo, sólo punk caliente por entonces, se tiraba contra los yuppies potenciales que gustaban de “lindas chicas, afiliadas a Franja Morada”.

Catálogo incierto, además, editó otro casete de Los Corrosivos, algo así como Bauhaus procesado por Dead Kennedys, que tenía un tema perturbador sobre el desplazamiento de nuestros viejos. “¡¡¡Acomoda sus horarios a tus circunstancias!!!”, acusaban Los Corrosivos a quienes ya tenían a sus padres como carne de geriátrico.

Daniel Melero es el que publicó esas obras incómodas. Y es el primero que hizo un disco con  instrumentación completa bajada de Internet (Tecno), ya en el nuevo siglo, mientras intercambiaba archivos entre anarquistas sonoros de todo el mundo. Claro que su CV tiene otras tantas puertas, pero aquí nos ocupa su capacidad de sorpresa, el modo en que logra desconcertar.

¿Acaso no es eso el rock? Además del cínico que se construye para el estímulo de instintos básicos (el rock del que gustan quienes tiraron los choclos de La Falda), hay otro rock en el que manda el desconcierto por desprecio de lo obvio. Un rock que complota dentro del rock. El rock de Daniel Melero.

Travesti es un ejemplo categórico: La tapa descripta, un título sobre algo que podríamos llamar ilusión de género (un hombre empeñado en lucir como una mujer; o viceversa, según una definición que se viene) y once canciones de folk elástico, acústico. La definición que la Real Academia Española tiene de travesti es “persona que, por inclinación natural o como parte de un espectáculo, se viste con ropas del sexo contrario”. Persona dice, no mujer. Así, una mujer también puede travestirse de hombre.

Si nos amparamos en esta definición, y en el impacto visual que genera la tapa de Travesti (el disco), quedaría la impresión que Daniel Melero adhiere a la segunda opción. El intelectual o el sindicalista que aparenta Ponieman, es una mujer, en realidad. Apenas una interpretación sobre una obra que, muy probablemente, se llama como se llama porque travesti era una palabra en boga en el contexto de una oferta de sexo creciente en la zona de Palermo Viejo, pre Hollywood, Soho, Bagdad y Dead.

Puede haber pasado que Melero, una vez con el master en sus manos, haya elegido el título pensando algo así como “¿qué es lo más glamoroso que puedo oponer a esta foto ordinaria pero muy expresiva de mi amigo Víctor?”; y entonces se le vino a la mente travesti, una “persona” que exacerba el juego de los signos con tal de aparentar ser del sexo opuesto. En la tapa está Ponieman, pero en la contra, como así también en las últimas dos páginas del booklet está el mismo Daniel. Una de las páginas es de papel con peso promedio de booklet; la otra, no: es la foto sobre papel manteca, ése que se usa para calcar. La foto es del pecho para arriba. Y allí se lo ve a Daniel fumando un pucho y con un gesto muy concentrado, pero no mirando a cámara. ¿Es este otro manifiesto sobre las apariencias? No “parece”. Es lo que es: Daniel Melero esquivando la exacerbación del ego. Daniel complotando con la fulguración que supone representar la palabra travesti. Daniel incomodando el alcance conceptual de su propia obra. Porque no se trata de una exageración de la masculinidad, pero tampoco todo lo contrario. Es el punto muerto gestual de un ser viviente.

A esta confusión simbólica ayudan los “enlaces textuales” de Pablo Schanton en la doble central del booklet, expuestos sobre diseños de Alejandro Ros que, en rigor, son fotografías rectangulares de espacios de una casa, con los vértices recortados. A un costado de una araña de lámparas, por ejemplo, se lee, de arriba para abajo: “Días buenos / De a poco / Mejor / Siempre / Justo a tiempo / Mañana / Al fin”. Y debajo, de izquierda a derecha: “Tu voz, tu imagen, tu mirada, tu libro, tus cosas, tu destino. Todo puede hablarte de todo”. Eso, todo puede hablarte de todo. Ahí esta la clave: Todo puede hablarnos de todo, tal como exuda la canción que cierra Travesti (Todo), en la que convergen los pliegues de la piel de Roxana, partículas de polvo, la mirada de un niño, la indiferencia de una pava, huellas húmedas del techo, nubes de otros cielos. “Pero siempre llega la mañana, justo a tiempo”, repite como un mantra Melero al final, casi como única atadura del mundo real. Acaso sea por esto que Daniel Melero se empeñe en estar entre nuestras cosas, a juzgar por el track 3. Quiere que lo observemos y disparemos sugerencias disparatadas, como las expuestas en este texto.

Se intentó contactar a Daniel Melero para que ofrezca sus propias interpretaciones sobre Travesti. El primer intento fue de lo más inoportuno: el músico recibió la llamada el sábado 12 de enero, el día de su cumpleaños y el de la muerte de Gabriel “Gabo” Manelli, bajista de Babasónicos que participó en el disco, más precisamente en los temas Nena mía, Real y En mi alma. “Por favor, llamame el lunes”, fue la súplica. Y el 14 de enero de 2008, sí tuvo el tiempo y el ánimo como para decir: “los discos revolucionarios terminan convirtiéndose en clásicos. Creo que con Travesti va a pasar eso, pero los ’90 todavía están muy cerca; no hay perspectiva en relación a esa época”.

– Dame una fundamentación sobre “Travesti”

– Hace tanto que no lo oigo, que no sé si me pertenece. Haceme preguntas puntuales.

– Bueno, es curiosa la foto de la tapa.

– Estábamos en un lugar de fotos para documentos. Buscábamos que no fuera una foto con producción. La idea era que la producción fuera la falta absoluta de arte. Quería a una persona totalmente común en la tapa. Porque el concepto era que todos somos travestis y que lo que mostramos, en realidad, es una puesta en escena para afrontar nuestro rol en el mundo. Alrededor de eso, Ponieman tenía miedo de que si poníamos la foto de una persona cualquiera, ésta podría llegar a hacernos un juicio. Y yo le dije “el único que no nos va hacer un juicio sos vos”. Y lo convencí.

-Travesti es una palabra con especial proliferación en los noventas, cuando los travestis empezaron a ofrecer sexo en Palermo y el rock de acá empezaba a insinuar un discurso de fractura.

– Esos travestis son una categoría de travestismo. Un señor con traje también lo es. Todos usan el disfraz que se atreven y desean. Somos capas infinitas de cosas que hacen perder nuestro verdadero ser. Por otro lado, no hago muchas diferenciaciones entre sesentas, setentas, ochentas, noventas, 2014. En general, toda la música de rock… No tenemos perspectiva todavía. Toda la música de rock, es música de fines de siglo XX. Estamos tan cerca de todo. En otras épocas no existía el caudal informativo que liga y (re) circula en este momento. Es como analizar si Beethoven estaba influido por tal década o tal expresión… Para mí es un archivo que dice “Música del siglo XVIII.

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Sensaciones: Sudáfrica en marcha

*George Blanco (@georgeblanco)

Me toco empezar a ver la fiesta inaugural de Sudáfrica 2010 desde un bar mientras con Maximo Tell degustabamos unas buenas empanadas.

Antes que nada, una vez mas me sorprendió la pureza con la que actuaban los sudafricanos ante tanta cámara. Una sorpresa que ya no debería serlo teniendo en cuenta los últimos días, en los que el asombro por lo que comienza mañana se dejaba ver en todos los rincones del país. Los antecedentes son inobjetables, y es que Sudáfrica es un país golpeado. Golpeado por la pobreza, pero mas azotado por el mal mas grande que jamás haya conocido la humanidad: la discriminación. Ver esos rostros bañados de felicidad en su estado mas honesto, no tiene precio. Los miles de millones que destino el gobierno africano para organizar esta copa del mundo no solucionaran ninguno de estos estigmas mencionados anteriormente, pero servirán para enfrentar esta nueva etapa de la humanidad en la que los seres humanos estamos cada vez mas cerca de entender que somos todos iguales. Serán el antes y después de la historia entre deporte y sociedad, que tuvo su acercamiento mas reciente precisamente en este pais y con uno de los líderes que cambio el curso de la historia del mundo, Nelson Mandela.

En aquel histórico partido de rugby en el Ellis Park de Johannesburgo (donde debuta la selección de Diego), cuando corría el año 1995, Mandela les habló a los sudafricanos y el corazón predominó por sobre la segregación. Incluso antes, desde aquella cárcel del odio en la que injustamente le toco estar, Mandela pensó en una ideal lleno de amor y aceptación, libre de prejuicios y en libertad, aquello que justamente a el le faltaba. Con nada hizo todo y mucho mas y se convirtió en una leyenda viviente, que interpreto con éxito Morgan Freeman en Invictus. Aquella famosa frase de ese día glorioso para el mundo; “El deporte tiene el poder de unir y motivar a los pueblos” parece estar hecha a la perfección para este nuevo partido.  Hoy, 15 años después de aquella final  el proceso continúa, pero estamos un paso mas cerca.

Sudáfrica 2010 es un triunfo en todo sentido. Es la comunión de aquellos que lucharon por una nación y lograron hacerla. Hasta me arriesgó a decir que este mundial es un acto de fe muy grande de todos y quienes hacen el fútbol, aún con sus cuestiones dudosas. Prefiero creerlo así porque tengo esperanzas. Y no estoy hablando solo de FIFA, sino de todos los que amamos el deporte. Por fin pudimos demostrarnos que todos somos parte de lo mismo, y que las barreras ya no son lo que eran. El desafío, construir a partir de esto una sociedad mas justa en todos los aspectos.

A las palabras oficiales de Joseph Blatter inaugurando el mundial, le siguió la fiesta. Disfruté del color de la gente y de algunos de los artistas que pasaron por el escenario del estadio de los Orlando Pirates, aunque me hubiese gustado mas diversidad en cuanto a los numeros musicales. Black Eyed Peas no me dejó nada que no sepa, por el contrario puso mas en duda mi consideración hacia las actuaciones en vivo de Fergie & Cia.

¡Cuanto disfruto de Alicia Keys! Ademas de que su imagen es limpia y descontracturada, se nota una cierta madurez musical que asombra. Lo que hace es realmente emocionante y me remite a las grandes figuras del R&B y el Soul, que seguramente daban vueltas por Soweto festejando el triunfo de los pueblos y cantando esas estrofas de redención.

De Juanes no tengo mucho para decir, solo que lo que me produce es aburrimiento y nada mas, aunque su presentación fue correcta. Sepan disculpar tanta subjetividad en estas lineas. K’naan interpretó Waving Flag, la canción del mundial, a estas alturas muy masiva y con buena recepción el la gente. Debo decir que me emocione,y hasta pensé que era cosa del destino, que quizás tenia guardado un lugar en mi memoria para este tema…en fin, es temprano para hacer conjeturas. Solo digo que me paso algo diferente.

Todos esperaban a la que apareció alrededor de las 5 de la tarde hora argentina: Shakira y su Waka Waka, una obra sin mucha pre-produccion pero entretenida y con el color suficiente para explotar el lado mas marketinero de este mundial. La colombiana, vestida para la ocasión por Roberto Cavalli, desplegó su movimiento de caderas en su tercera aparición en mundiales (otra que aburre), despues de cantar en el inicio y final del mundial de Alemania. El baile de las muchas sudafricanas que la acompañaron le aportaron un toque de frescura que dio por sentado que (y en esto le doy la derecha) Shakira une culturas y se amolda a la perfección a donde le toque actuar. Además le sumo un hit como Hips don’t Lie, boom en Alemania 2006, como para ratificar porque esta ahí.

El final fue con el Nobel de la Paz, Desmond Tutu, que hizo vibrar a las 40 mil personas presentes con un “Este Mundial lo dedicamos a todos los hombres que hicieron posible este país. ¡Viva Mandela!. Clarito, Sudáfrica es mas que nunca el mundial de ese país y de todos, quienes mañana a partir de las 9 de la mañana veremos como la historia del deporte vuelve a ser parte del progreso de la humanidad.

  • Fotos: AP

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Hazte rico o muere en el intento

*Por George Blanco (@georgeblanco)

La frase que titula a esta nota pertence al nombre del film de 50cent, “Get Rich or Die trying”, y parece ser la premisa del negocio del hip-hop y el rap. Eminem la ha cumplido a rajatabla e incluso es uno de los únicos que puede darse el lujo de hablar de Detroit sin que se le caiga el pelo. Con el voy a cometer una injusticia, y es la de no poder juzgarlo con la vara correcta. Me es imposible, simplemente porque en Eminem todo lo que habita es aquello que es propio de los grandes. ¿Le podemos perdonar todo? Si, yo puedo.

Aclaración mediante, estoy en condiciones de decir que Slim Shady tiene el titulo del rapero mas influyente de la historia. Será porque después de Marshall Matters LP no volví a escuchar un disco con tanto contenido literario, capaz de destruir y crear un nuevo mito. Em de hecho lo hizo y así logro cruzar la línea e instalarse por mas de 100 semanas en el primer lugar de la lista Billboard, vender un par de millones de discos en un día y para colmo, después llevarse algunos Grammys.

Parecía que Eminem era invencible: un talento descomunal para rimar, un carisma único del chico-blanco que vencio las adversidades y encontro un lugar en el negocio del rap; una madre golpeadora, un divorcio con su primer novia y madre de su hija (en aquel disco su ex Kim es blanco de todas las puteadas) mas un pasado en las drogas, lo llevaron a convertirse en el artista con mejor contrato del planeta. Mas allá de esos topics, hay que decir que Marshall Matters LP para muchos de nosotros, es uno de los 100 mejores discos de la historia. “The way i am” es la mejor muestra de ello: Distorsión, flow venenoso y el poder de destrucción que el rock propuso con el ñu metal en los 00, hicieron de la obra un must have en cualquier

En el medio la bella Stan junto a Dido, la colaboración con Elton John, las parodias a Britney, la alta rotación en MTV y los late shows de Estados Unidos, las joyas, la mansión, la banda paralela en plan amigotes del barrio, D-12Eminem estaba en su mejor momento. Quizás para entender aquel fenómeno, hace falta tener su primer disco editado, Slim Shady LP, producido por el cazatalentos y mentor musical de Em, Dr Dre. Allí asomaba lo que veríamos en unos años, en particular con la hermosa “Bonnie&Clyde”. Después de aquel suceso llego la hora de la discusión acerca de la vigencia que tendría su música, y muchos nos dimos con que las terceras partes pueden ser buenas.

El capítulo continuo con The Eminem show, con un Eminem mas contestatario y con mucha incorrecion política, en sintonía con lo que parte de su pueblo sentía después del 11-S. Con obras majestuosas como “White America” o la gran versión de “Dream On” de Aerosmith, Sing for the moment, Marshall Matters (su verdadero nombre) seguía siendo el rapero mas rentable. Sin el brillo de su disco anterior, The Eminem Show también fue un éxito en ventas y logro ruido en todo el mundo gracias a la exposición mediática. Después llego su incursión en el cine con 8 Mile, un film autobiográfico que tuvo un reparto aceptable, un buen director como Curtis Hanson mas el aporte de uno de los directores de fotografia mas aclamados y talentosos (Rodrigo Prieto, Amores Perros). El resultado batió récords en las salas de todo el mundo y llevo a Eminem a su máxima exposición como artista devenido en héroe. Su papel fue exquisito, pero hay que reconocer que la actuación fue personalizada y no necesito de demasiado guión. La obra le valió un Oscar a mejor cancion original, por Lose Yourself, en una banda de sonido soberbia con piezas que contaron con la participación de Dre, Xzibit y Macy Gray entre otros.

Aquella exposición de la que hablamos comenzó a pasar factura y con ella llego Encore. Una obra poco jugada y que careció de sorpresas. Un buen recuerdo pero prescindible en cualquier biblioteca iTunes. Con esos años llego el trafico de música por Internet y muchas discográficas vieron la quiebra. Otro factor importante de la debacle de Marshall. Aun así no se dio por vencido y fue el padrino artistico de grandes raperos como 50cent y Run DMC, emparentados desde el proceso y con un talento descomunal. Pero no fue suficiente. El olvido del publico, la obesidad, la poca aparición, el recluimiento de todo lo que tiene que ver con la escena, problemas con los fármacos y rehabilitación, fueron los desencadenantes de que Eminem intentara volver años después con Relapse.

Para muchos lo había logrado, otros pensamos que no habrá como aquellos discos. Obstinados, preferimos quedarnos con esa etapa. El futuro en muchos casos no supera al pasado, o al menos hay quienes nos resistimos a vivirlo. Con Eminem me pasa eso. En todo caso Relapse es historia reciente, es por eso que les pido perdón, pero no estoy en condiciones. Mientras tanto, ya les nombre bastantes ítems para entender que “Hazte Rico o Muere en el Intento” es lo que importa, y lo único que vale en el mundo del Hip-Hop.



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