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Cuando la tristeza se aleja por un momento

*George Blanco

The Tristes resulta una buena fórmula para combatir la tristeza. The Tristes es, en todo caso, el antídoto perfecto para sacarte una sonrisa mientras rockeás. Eso es The Tristes, y está todo bien.

Viernes 30 de julio, en El Galpón, un pub medio rocker en el corazón de La Docta recibe a Germán Arrascaeta, que se envuelve en el papel de frontman poseído aunque en algunos pasajes del show lo veamos desprevenido y vulnerable a las situaciones que lo enuentran ahí, mientras entona las canciones de los dos discos que tiene The Tristes: el del debut que lleva el mismo nombre y Menos Dormir, editado este año. Ahí, en Menos Dormir, Arrascaeta habla de experimentos con meharis, anfetas y sexo. Sá, experimentos que lo catapultan a registrar en su retina todos y cada uno de esos actos.

Rimas, tercer corte de Menos Dormir, es un culto a la orquestación de deseos llevados a su máxima expresión. Se miran, cómplices, los tristes, y Germán les plantea a sus compañeros que “Algo que nos haga felices/Que nos saque de pobres/Que disuelva tus grises/Que nos redima”. Nosotros, abajo, lo entendemos como un guiño y nos unimos a los coros. Después se despacha hablando de groupies, rock cool y bienestar. Mas allá, algunas cámaras intentan capturar el momento, algo que se hace cuesta arriba porque Germán Arrascaeta se mueve a un ritmo frenético, con el corazón en la mano y un par de sueños que tienen voz propia. En su conjunto, potencian la salida de una lista de temas que bien podrías escuchar con tu novia, con los pibes o solo mientras antes dejaste atrás las lagrimas de un día bastante dificil. Y es que esas mismas sensaciones deben haber tenido Arrascaeta, Guzman y compañía. Así surgen “Humos”, “Sado” y “Respirando”, entre muchos temas lindos, para el cuadrito de la dedicatoria. “Stanley”, una oda a Stanley Kubric que inspiro al nombre del último disco, es una muestra de eso: “De todos menos dormir en mi valija existencial”, cuenta. Y continua: “Stanley Kubric lo filmo, Tom Cruise salió de juerga/Pupilent y eternidad, danza en el vientre tu logia”.

Se despojan de aquello que los aprisiona y el ritual se vuelve sensible. Ya es de todos y cada uno. Canciones pegadizas con buen formato. Ya nos copamos, se paran, casi tiran el fernet mientras algunos observamos con detenimiento el fenómeno del que somos parte. Todos en alguna medida nos proponemos ser un triste más.

El Negro Arrascaeta tiene una campera de cuero marrón, se planta barbudo y con aires desalineados, descubriéndose en plan rockstar. Es una especie de Walas: gesticula, crea personajes, improvisa y deja caer todo su espíritu inocente en un arrebato teatral. Todo lo que crea es verdad, y para ratificarlo en otra muestra de mortalidad, German Arrascaeta, el ser humano, pega un salto y baja a hacer pogo con un grupo de pibitos. Serán diez, algunos tienen una onda neo punkie, hay un par de rollingas y hasta un metalero. Ese es el público tristón. Y bailan, saltan, se saben las canciones. Aplausos y complicidad para el frontman, que parece volver a alguna noche del abasto, cuando no tenía responsabilidades y preocupaciones.

Musicalmente The Tristes es rock desde la base, aunque se permite el coqueteo con el pop y el glam rock. Bien podrían ser los Strokes en plan under cordobés. Llevan un tempo magnífico, guitarras acordes, tecladista y el bajo de Carlos Sada. Sada también hace los coros, y qué bien los hace. Si la prolijidad parece ser un buen camino, la poesía marca The Tristes es, quizás, lo mas importante. Para que resulte German Arrascaeta, el cantante que tiene Twitter, le pone garra. Tiene carisma, es enérgico y juega con la verborragia mientras hace catarsis arriba del escenario. Suena bien, pero por sobre todas las cosas se nota que ama eso que esta haciendo. Y se divierte, se apasiona, se permite la ilusión y hasta se golpea la cabeza una y mil veces preguntandose cómo llego hasta acá. The Tristes resulta que es nada que ver a lo que pensábamos: nada de bajones, para adelante. Y la lista seguirá, y ya es todo fiesta.

El ritual tristón empieza desde que lo pones a rodar en tu iTunes o en el auto y hasta que los ves en vivo. Puede que te acompañe y hasta te genere algo especial. Los Tristes se ríen de la vida rígida y dejan asentado que ellos soóo quieren divertirse. Y hacer rimas, rimas que disuelvan sus grises y los tuyos. Eso es The Tristes, y probablemente después de leer esto tengas ganas de comprobarlo, cuando el 9 de septiembre ocurra un nuevo capítulo de ese ritual bastante particular. The Tristes y sus sensaciones, valen la pena.

Me voy a escuchar Menos Dormir, hasta luego.

  • The Tristes y su próxima fecha: 9 de septiembre en Belle Epoque, Córdoba. Por anticipadas consulta acá cerca de la fecha.
  • Si queres ver el MySpace de los Tristes, seguí este link: http://www.myspace.com/thetristes

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Rolling Stone Agosto de 2010

*George Blanco

Uno de mis máximos héroes de la música, Ricardo Iorio, en la tapa de Rolling Stone Agosto. Iorio es parte de un especial por los 30 años del Heavy Metal argento, y quien sino el fundador del estilo en Argentina para homenajear y ser homenajeado. Caudillo que a través de las generaciones de padres e hijos supo reinventarse y llegar hasta hoy como uno de los grandes exponentes del rock argentino. Su legado: V8, Hermetica y Almafuerte. Merecidísima. Además, el matrimonio Gay y la mirada de los periodistas de la revista. En su edición agosto, RS promete.

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Un aparente disco eterno

Ensayo irresponsable sobre Travesti, de Daniel Melero.

Por Germán Arrascaeta (@gron)

El tipo sale en la portada muy barbado, con un aspecto que, por lo menos, podríamos definir de raro. La foto refiere a un intelectual de izquierdas, de ésos que abrazan utopías irrealizables. Pero también sugiere a un joven sindicalista que se niega a convertirse en un burócrata funcional.

La portada es de un disco que lleva por título Travesti. Y el tipo en cuestión, con camisa de colectivero desprendida hasta el pecho, es Víctor Ponieman, propietario del sello discográfico Rándom. Lo curioso es que el modelo ojeroso y semi pelado no es el solista que suscribe la obra. ¿Pero de quién es el disco, entonces? El nombre está en tipografía marrón sobre fondo verde: Daniel Melero. Es el mismo que en La Falda ‘86 se bancó el set completo de Los Encargados, nave insignia del techno pop argentino, esquivando choclazos. Tal cual, una lluvia de milhos quenchi clausurada con la siguiente frase: “Parece que hay que dar la cara para recibir la agresión que los opresores no recibieron”.

Melero es el mismo que fundó el sello Catálogo Incierto (¡qué pedazo de nombre, my God) para editar grupos imposibles por la industria a mediados – fines de los ‘80. Por esa etiqueta salió el casete Noches agitadas en el cementerio de los primeros Todos Tus Muertos, que tenía una versión escalofriante de El féretro (“toda la recámara olía a muerte”) y otra del Tango traidor, en la que el grupo, sólo punk caliente por entonces, se tiraba contra los yuppies potenciales que gustaban de “lindas chicas, afiliadas a Franja Morada”.

Catálogo incierto, además, editó otro casete de Los Corrosivos, algo así como Bauhaus procesado por Dead Kennedys, que tenía un tema perturbador sobre el desplazamiento de nuestros viejos. “¡¡¡Acomoda sus horarios a tus circunstancias!!!”, acusaban Los Corrosivos a quienes ya tenían a sus padres como carne de geriátrico.

Daniel Melero es el que publicó esas obras incómodas. Y es el primero que hizo un disco con  instrumentación completa bajada de Internet (Tecno), ya en el nuevo siglo, mientras intercambiaba archivos entre anarquistas sonoros de todo el mundo. Claro que su CV tiene otras tantas puertas, pero aquí nos ocupa su capacidad de sorpresa, el modo en que logra desconcertar.

¿Acaso no es eso el rock? Además del cínico que se construye para el estímulo de instintos básicos (el rock del que gustan quienes tiraron los choclos de La Falda), hay otro rock en el que manda el desconcierto por desprecio de lo obvio. Un rock que complota dentro del rock. El rock de Daniel Melero.

Travesti es un ejemplo categórico: La tapa descripta, un título sobre algo que podríamos llamar ilusión de género (un hombre empeñado en lucir como una mujer; o viceversa, según una definición que se viene) y once canciones de folk elástico, acústico. La definición que la Real Academia Española tiene de travesti es “persona que, por inclinación natural o como parte de un espectáculo, se viste con ropas del sexo contrario”. Persona dice, no mujer. Así, una mujer también puede travestirse de hombre.

Si nos amparamos en esta definición, y en el impacto visual que genera la tapa de Travesti (el disco), quedaría la impresión que Daniel Melero adhiere a la segunda opción. El intelectual o el sindicalista que aparenta Ponieman, es una mujer, en realidad. Apenas una interpretación sobre una obra que, muy probablemente, se llama como se llama porque travesti era una palabra en boga en el contexto de una oferta de sexo creciente en la zona de Palermo Viejo, pre Hollywood, Soho, Bagdad y Dead.

Puede haber pasado que Melero, una vez con el master en sus manos, haya elegido el título pensando algo así como “¿qué es lo más glamoroso que puedo oponer a esta foto ordinaria pero muy expresiva de mi amigo Víctor?”; y entonces se le vino a la mente travesti, una “persona” que exacerba el juego de los signos con tal de aparentar ser del sexo opuesto. En la tapa está Ponieman, pero en la contra, como así también en las últimas dos páginas del booklet está el mismo Daniel. Una de las páginas es de papel con peso promedio de booklet; la otra, no: es la foto sobre papel manteca, ése que se usa para calcar. La foto es del pecho para arriba. Y allí se lo ve a Daniel fumando un pucho y con un gesto muy concentrado, pero no mirando a cámara. ¿Es este otro manifiesto sobre las apariencias? No “parece”. Es lo que es: Daniel Melero esquivando la exacerbación del ego. Daniel complotando con la fulguración que supone representar la palabra travesti. Daniel incomodando el alcance conceptual de su propia obra. Porque no se trata de una exageración de la masculinidad, pero tampoco todo lo contrario. Es el punto muerto gestual de un ser viviente.

A esta confusión simbólica ayudan los “enlaces textuales” de Pablo Schanton en la doble central del booklet, expuestos sobre diseños de Alejandro Ros que, en rigor, son fotografías rectangulares de espacios de una casa, con los vértices recortados. A un costado de una araña de lámparas, por ejemplo, se lee, de arriba para abajo: “Días buenos / De a poco / Mejor / Siempre / Justo a tiempo / Mañana / Al fin”. Y debajo, de izquierda a derecha: “Tu voz, tu imagen, tu mirada, tu libro, tus cosas, tu destino. Todo puede hablarte de todo”. Eso, todo puede hablarte de todo. Ahí esta la clave: Todo puede hablarnos de todo, tal como exuda la canción que cierra Travesti (Todo), en la que convergen los pliegues de la piel de Roxana, partículas de polvo, la mirada de un niño, la indiferencia de una pava, huellas húmedas del techo, nubes de otros cielos. “Pero siempre llega la mañana, justo a tiempo”, repite como un mantra Melero al final, casi como única atadura del mundo real. Acaso sea por esto que Daniel Melero se empeñe en estar entre nuestras cosas, a juzgar por el track 3. Quiere que lo observemos y disparemos sugerencias disparatadas, como las expuestas en este texto.

Se intentó contactar a Daniel Melero para que ofrezca sus propias interpretaciones sobre Travesti. El primer intento fue de lo más inoportuno: el músico recibió la llamada el sábado 12 de enero, el día de su cumpleaños y el de la muerte de Gabriel “Gabo” Manelli, bajista de Babasónicos que participó en el disco, más precisamente en los temas Nena mía, Real y En mi alma. “Por favor, llamame el lunes”, fue la súplica. Y el 14 de enero de 2008, sí tuvo el tiempo y el ánimo como para decir: “los discos revolucionarios terminan convirtiéndose en clásicos. Creo que con Travesti va a pasar eso, pero los ’90 todavía están muy cerca; no hay perspectiva en relación a esa época”.

– Dame una fundamentación sobre “Travesti”

– Hace tanto que no lo oigo, que no sé si me pertenece. Haceme preguntas puntuales.

– Bueno, es curiosa la foto de la tapa.

– Estábamos en un lugar de fotos para documentos. Buscábamos que no fuera una foto con producción. La idea era que la producción fuera la falta absoluta de arte. Quería a una persona totalmente común en la tapa. Porque el concepto era que todos somos travestis y que lo que mostramos, en realidad, es una puesta en escena para afrontar nuestro rol en el mundo. Alrededor de eso, Ponieman tenía miedo de que si poníamos la foto de una persona cualquiera, ésta podría llegar a hacernos un juicio. Y yo le dije “el único que no nos va hacer un juicio sos vos”. Y lo convencí.

-Travesti es una palabra con especial proliferación en los noventas, cuando los travestis empezaron a ofrecer sexo en Palermo y el rock de acá empezaba a insinuar un discurso de fractura.

– Esos travestis son una categoría de travestismo. Un señor con traje también lo es. Todos usan el disfraz que se atreven y desean. Somos capas infinitas de cosas que hacen perder nuestro verdadero ser. Por otro lado, no hago muchas diferenciaciones entre sesentas, setentas, ochentas, noventas, 2014. En general, toda la música de rock… No tenemos perspectiva todavía. Toda la música de rock, es música de fines de siglo XX. Estamos tan cerca de todo. En otras épocas no existía el caudal informativo que liga y (re) circula en este momento. Es como analizar si Beethoven estaba influido por tal década o tal expresión… Para mí es un archivo que dice “Música del siglo XVIII.

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¡Hay que alentar a la Selección!

Muy buena campaña de Italcred, una canción bien pegadiza, alegre y con mucha onda, de la mano de “Amar Azul”. Porque mas que nunca, los muchachos de Diego necesitan de nuestro aliento. Argentina, ¡el sábado tenes que ganar!

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The Big Four y un encuentro histórico

*George Blanco

En lo que va de  2010 hubo, entre otros momentos importantes en el rock, una de las reuniones mas esperadas y poco probables en la música, específicamente en el heavy metal: Anthrax, Slayer, Megadeth y Metallica, con el condimento de tener a Dave Mustaine (Megadeth) y James Hetfield (Metallica) juntos, dejando de lado su eterna rivalidad. Como parte de Sonisphere, el festival que abarca gran parte del verano europeo, los cuatro grandes se presentaron el 16 de junio en Polonia, para después hacerlo en Suiza, República Checa, Bulgaria y Grecia. Antes de arrancar la gira, tocaron en el Rock in Rio Madrid, en días repartidos, como parte de la previa. El pasado 16 de junio en Varsovia, 81.000 personas fueron testigos de una reunión histórica, la de los Big Four (así se los conoce dentro del trash metal). El concierto tuvo ademas, otra oportunidad histórica: la de ser uno de los primeros en el genero que es transmitido vía satélite a varias partes del mundo, incluso en cines de Latinoamerica y países como Australia y Estados Unidos. Durante julio, el Sonisphere continúa en Madrid, Suecia y Finlandia, con la presencia de Iron Maiden como headliner.

Histórico: Anthrax, Megadeth, Slayer y Metallica juntos

En el aeródromo de Varsovia, Polonia, 81.000 personas vieron la reunión histórica de los Big Four

El flyer del Sonisphere en Sofía, Bulgaria.

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10 años sin Rodrigo, “El Potro”

*Por Victoria Hertel

Esta semana, el 24 de Junio, se cumple un nuevo aniversario del accidente. Esta vez, la década.

Puede gustar o no; él mismo o su música pueden parecer una soberana mierda, una gronchada sin glam o un simplismo tan llano como un cantito de cancha. También puede pensarse como un fenómeno construido, una estrella fugaz cuya luz encendida con los mecanismos mediáticos se apagó abruptamente y antes de tiempo. No hubo antes de tiempo, no lo hubo. Los ciclos se cumplen.  Rodrigo vino, dejó su marca y se fue.

Rodrigo Alejandro Bueno, ese cordobés promedial bien de barrio, de familia de canillitas, se fue a campo ‘enemigo’, usó sus propias armas -la música cordobesa- y triunfó. Nadie había logrado que miles de porteños cantaran a los gritos “soy cordobés…”. Digo, no hablo ni siquiera de un artista supraexcelso, exquisiteces musicales o high performance. Hablo de un ser ‘común’ que tomó con orgullo su identidad y logró que miles de seres, de identidad distinta, dejen a un costado la eterna fricción competitiva y les palpitara el corazón a un ritmo prestado y con adrenalina de barrabravas lo defendieran a morir. Más allá de las cuestiones anecdóticas, leamos entre líneas, señores. Rodrigo hizo lo que nadie había logrado, y con una contundencia  innegable. No estamos hablando de un superhéroe o un ser almighty. La fama es puro cuento. Estamos hablando de un ser de carne y hueso, con un B-side bien heavy, pero con un ángel de puta madre. Brillo especial, energía vibrante, desfachatez, caradurismo extremo, sex appeal y sobre todo picardía, alegría y un toque de ‘eso’  que nos pasa a todos.

Muchas veces al exitoso se le pega. Y a Rodrigo, desde Córdoba, muchas veces se le pegó. Porque sí, porque fue exitoso, por ‘porteñizarse’. Hubo cierto reproche de traición por parte de los cordobeses. No tuvo el apoyo incondicional de su gente… Cliché o no cliché, no fue profeta en su tierra.

En resumen, no fue un músico sublime. Sus piezas no tienen la excelsitud de la lírica de Schiller ni las armonías de un Beethoven sordo pero certero. Pero Rodrigo, el Potro, vino descaradamente y agarró los corazones de muchos de nosotros con la mano de la simplicidad, y se los llevó con él. Muchos lo hemos amado, y lo seguiremos amando, esa es también otra verdad.

A tu salud, Rodrigo, donde estés.

Retrato del músico realizado por la autora

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Música y vida

Probablemente esto no sea un incentivo para salir de reviente un sábado a la noche, pero quizás puedan apreciar la belleza de una canción, ¿que mas puede ser necesario?

Que tengan un buen sábado

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¿Me diría como llego a La Main Street? Exiliándote

*Por Daniel Curtino

No es común que una banda tenga problemas con el fisco, o por lo menos no nos enteramos. Esos problemas finaciancieros lograron que un joven guitarrista británico se exiliara al sur de Francia y alquilara un “pequeña” mansión desde donde se gestaría el mejor álbum de The Rolling Stones.

Pero los Stones no se fueron a vivir juntos; cada uno tomó un rumbo en la bella Francia de los 70 aunque, en el comienzo de la grabación del disco, a Watts (el Rolling que hace honor a su edad) le fastidiaba viajar 7 horas para llegar al chateau donde registraban los sonidos.

Las grabaciones comenzaron en julio de 1971 y, como todo lo que generaban los Stones en aquella época, fueron caóticas. La casa tenía problemas con la electricidad, por lo que, para no necesitar la electricidad de la residencia, la banda desvió (ilegalmente, obvio) los cables de las vías del tren cercanas al estudio móvil.

Sin embargo, el principal problema de las sesiones de grabación lo involucraban a Richards con su profunda adicción a la heroína, que lo llevaba a desaparecer en medios de las grabaciones y volver días después. Bill Wyman, bajista de la banda por aquel entonces, recordó, años más tarde, que la banda solía tocar cada noche, de ocho de la tarde hasta las tres de la madrugada aunque siempre había alguien que faltaba o había gente de más.

¿Como se graba un disco cuando constantemente te visitan William Burroughs, Terry Southern, John Lennon o Gram Parsons?

El trabajo acabó en octubre de 1971, después de que la policía francesa llegara a la mansión para preguntar a los moradores (mas de 100 personas) acerca de la visita de traficantes de droga. De esta época salieron los demos de Good Time Woman (que se convertía en Tumbling Dice, el gran tema del disco), Let It Loose (te suena Let It Be), y las versiones finales de Casino Boogie, Happy», Rocks Off, Soul Survivor y Ventilator Blues.
Además de Jagger, Richards y Watts, en estas grabaciones también participó Bobby Keys, Mick Taylor y el productor Jimmy Miller.

Un nuevo exilio para este disco aún sin nombre lleva a los Stones a Los Ángeles, luego del altercado con la policía en Francia. A fines de marzo del ’72 el disco estaba terminado y se contrata a un artista de la cultura Beat para la portada: John Van Hamersveld, el mismo que diseñó la portada del álbum Magical Mystery Tour de The Beatles.

Rolling Stone Junio y el homenaje a Jagger, a 38 años de Exile on Main St.

La crítica no dio un buen recibimiento al álbum en el momento de su publicación a pesar del éxito comercial del que gozaban (no era fácil interpretar la magnitud de esos discos en esa época). Sin embargo, siempre hay alguien que sabe, como el gran el crítico de música y autonombrado “Decano de los críticos de rock” Robert Christgau, quien lo nombró en 1972  el mejor disco del año. “Innegablemente lo mejor del año, esta desgastada obra maestra es el súmmum del rock del año ’72. Incluso ahora, siempre me complace cualquiera de las cuatro caras, aunque tuve que escucharlo veinticinco veces para comenzar a comprender de lo que los Stones eran capaces, y aún no he terminado la tarea.”

Y llegarían versiones Deluxe, remasterizadas, Bootleg, grabaciones inéditas, la remasterización final, para uno de los mejores disco de los 70 que ingresó en los 500 mejores álbumes de la historia. Y hoy, a 38 años de su lanzamiento, “Exile on Main St.” ingresa a la lista definitiva de los discos que todo amante de la música debería tener.

Otra de las tapas de RS junio de 2010, esta vez con Keith Richards

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Sensaciones: Sudáfrica en marcha

*George Blanco (@georgeblanco)

Me toco empezar a ver la fiesta inaugural de Sudáfrica 2010 desde un bar mientras con Maximo Tell degustabamos unas buenas empanadas.

Antes que nada, una vez mas me sorprendió la pureza con la que actuaban los sudafricanos ante tanta cámara. Una sorpresa que ya no debería serlo teniendo en cuenta los últimos días, en los que el asombro por lo que comienza mañana se dejaba ver en todos los rincones del país. Los antecedentes son inobjetables, y es que Sudáfrica es un país golpeado. Golpeado por la pobreza, pero mas azotado por el mal mas grande que jamás haya conocido la humanidad: la discriminación. Ver esos rostros bañados de felicidad en su estado mas honesto, no tiene precio. Los miles de millones que destino el gobierno africano para organizar esta copa del mundo no solucionaran ninguno de estos estigmas mencionados anteriormente, pero servirán para enfrentar esta nueva etapa de la humanidad en la que los seres humanos estamos cada vez mas cerca de entender que somos todos iguales. Serán el antes y después de la historia entre deporte y sociedad, que tuvo su acercamiento mas reciente precisamente en este pais y con uno de los líderes que cambio el curso de la historia del mundo, Nelson Mandela.

En aquel histórico partido de rugby en el Ellis Park de Johannesburgo (donde debuta la selección de Diego), cuando corría el año 1995, Mandela les habló a los sudafricanos y el corazón predominó por sobre la segregación. Incluso antes, desde aquella cárcel del odio en la que injustamente le toco estar, Mandela pensó en una ideal lleno de amor y aceptación, libre de prejuicios y en libertad, aquello que justamente a el le faltaba. Con nada hizo todo y mucho mas y se convirtió en una leyenda viviente, que interpreto con éxito Morgan Freeman en Invictus. Aquella famosa frase de ese día glorioso para el mundo; “El deporte tiene el poder de unir y motivar a los pueblos” parece estar hecha a la perfección para este nuevo partido.  Hoy, 15 años después de aquella final  el proceso continúa, pero estamos un paso mas cerca.

Sudáfrica 2010 es un triunfo en todo sentido. Es la comunión de aquellos que lucharon por una nación y lograron hacerla. Hasta me arriesgó a decir que este mundial es un acto de fe muy grande de todos y quienes hacen el fútbol, aún con sus cuestiones dudosas. Prefiero creerlo así porque tengo esperanzas. Y no estoy hablando solo de FIFA, sino de todos los que amamos el deporte. Por fin pudimos demostrarnos que todos somos parte de lo mismo, y que las barreras ya no son lo que eran. El desafío, construir a partir de esto una sociedad mas justa en todos los aspectos.

A las palabras oficiales de Joseph Blatter inaugurando el mundial, le siguió la fiesta. Disfruté del color de la gente y de algunos de los artistas que pasaron por el escenario del estadio de los Orlando Pirates, aunque me hubiese gustado mas diversidad en cuanto a los numeros musicales. Black Eyed Peas no me dejó nada que no sepa, por el contrario puso mas en duda mi consideración hacia las actuaciones en vivo de Fergie & Cia.

¡Cuanto disfruto de Alicia Keys! Ademas de que su imagen es limpia y descontracturada, se nota una cierta madurez musical que asombra. Lo que hace es realmente emocionante y me remite a las grandes figuras del R&B y el Soul, que seguramente daban vueltas por Soweto festejando el triunfo de los pueblos y cantando esas estrofas de redención.

De Juanes no tengo mucho para decir, solo que lo que me produce es aburrimiento y nada mas, aunque su presentación fue correcta. Sepan disculpar tanta subjetividad en estas lineas. K’naan interpretó Waving Flag, la canción del mundial, a estas alturas muy masiva y con buena recepción el la gente. Debo decir que me emocione,y hasta pensé que era cosa del destino, que quizás tenia guardado un lugar en mi memoria para este tema…en fin, es temprano para hacer conjeturas. Solo digo que me paso algo diferente.

Todos esperaban a la que apareció alrededor de las 5 de la tarde hora argentina: Shakira y su Waka Waka, una obra sin mucha pre-produccion pero entretenida y con el color suficiente para explotar el lado mas marketinero de este mundial. La colombiana, vestida para la ocasión por Roberto Cavalli, desplegó su movimiento de caderas en su tercera aparición en mundiales (otra que aburre), despues de cantar en el inicio y final del mundial de Alemania. El baile de las muchas sudafricanas que la acompañaron le aportaron un toque de frescura que dio por sentado que (y en esto le doy la derecha) Shakira une culturas y se amolda a la perfección a donde le toque actuar. Además le sumo un hit como Hips don’t Lie, boom en Alemania 2006, como para ratificar porque esta ahí.

El final fue con el Nobel de la Paz, Desmond Tutu, que hizo vibrar a las 40 mil personas presentes con un “Este Mundial lo dedicamos a todos los hombres que hicieron posible este país. ¡Viva Mandela!. Clarito, Sudáfrica es mas que nunca el mundial de ese país y de todos, quienes mañana a partir de las 9 de la mañana veremos como la historia del deporte vuelve a ser parte del progreso de la humanidad.

  • Fotos: AP

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El nuevo video de Lady Gaga

La Gaga sigue dando que hablar. La Gaga es una especie de Ricardo Fort con talento y en el primer mundo, todo lo que dispara se hace eco, mal que les pese a muchos. A su juego de sensualidad y erotismo con altas dosis de promiscuidad y desenfado a la hora de hablar de ciertos temas, Lady Gaga le suma mucha personalidad, de hecho es una de las pocas artistas que no han olvidado que la imagen lo es todo incluso por encima de otras cuestiones. Ahora estreno esta vez Alejandro, un video donde aparece en tintes monocromáticos. El punto es que nos recuerda tanto a Madonna, que en mi caso me cuesta disfrutarla, pero eso será motivo de otro post. La canción es muy buena y muestra una armoniosa convergencia entre melodía e imagen que la ha llevado a Gaga a posicionarse como la ultima gran artista pop. Ya esta dando que hablar, pero me callo, mejor véanlo y saquen sus propias conclusiones.

George Blanco

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