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Cuando la tristeza se aleja por un momento

*George Blanco

The Tristes resulta una buena fórmula para combatir la tristeza. The Tristes es, en todo caso, el antídoto perfecto para sacarte una sonrisa mientras rockeás. Eso es The Tristes, y está todo bien.

Viernes 30 de julio, en El Galpón, un pub medio rocker en el corazón de La Docta recibe a Germán Arrascaeta, que se envuelve en el papel de frontman poseído aunque en algunos pasajes del show lo veamos desprevenido y vulnerable a las situaciones que lo enuentran ahí, mientras entona las canciones de los dos discos que tiene The Tristes: el del debut que lleva el mismo nombre y Menos Dormir, editado este año. Ahí, en Menos Dormir, Arrascaeta habla de experimentos con meharis, anfetas y sexo. Sá, experimentos que lo catapultan a registrar en su retina todos y cada uno de esos actos.

Rimas, tercer corte de Menos Dormir, es un culto a la orquestación de deseos llevados a su máxima expresión. Se miran, cómplices, los tristes, y Germán les plantea a sus compañeros que “Algo que nos haga felices/Que nos saque de pobres/Que disuelva tus grises/Que nos redima”. Nosotros, abajo, lo entendemos como un guiño y nos unimos a los coros. Después se despacha hablando de groupies, rock cool y bienestar. Mas allá, algunas cámaras intentan capturar el momento, algo que se hace cuesta arriba porque Germán Arrascaeta se mueve a un ritmo frenético, con el corazón en la mano y un par de sueños que tienen voz propia. En su conjunto, potencian la salida de una lista de temas que bien podrías escuchar con tu novia, con los pibes o solo mientras antes dejaste atrás las lagrimas de un día bastante dificil. Y es que esas mismas sensaciones deben haber tenido Arrascaeta, Guzman y compañía. Así surgen “Humos”, “Sado” y “Respirando”, entre muchos temas lindos, para el cuadrito de la dedicatoria. “Stanley”, una oda a Stanley Kubric que inspiro al nombre del último disco, es una muestra de eso: “De todos menos dormir en mi valija existencial”, cuenta. Y continua: “Stanley Kubric lo filmo, Tom Cruise salió de juerga/Pupilent y eternidad, danza en el vientre tu logia”.

Se despojan de aquello que los aprisiona y el ritual se vuelve sensible. Ya es de todos y cada uno. Canciones pegadizas con buen formato. Ya nos copamos, se paran, casi tiran el fernet mientras algunos observamos con detenimiento el fenómeno del que somos parte. Todos en alguna medida nos proponemos ser un triste más.

El Negro Arrascaeta tiene una campera de cuero marrón, se planta barbudo y con aires desalineados, descubriéndose en plan rockstar. Es una especie de Walas: gesticula, crea personajes, improvisa y deja caer todo su espíritu inocente en un arrebato teatral. Todo lo que crea es verdad, y para ratificarlo en otra muestra de mortalidad, German Arrascaeta, el ser humano, pega un salto y baja a hacer pogo con un grupo de pibitos. Serán diez, algunos tienen una onda neo punkie, hay un par de rollingas y hasta un metalero. Ese es el público tristón. Y bailan, saltan, se saben las canciones. Aplausos y complicidad para el frontman, que parece volver a alguna noche del abasto, cuando no tenía responsabilidades y preocupaciones.

Musicalmente The Tristes es rock desde la base, aunque se permite el coqueteo con el pop y el glam rock. Bien podrían ser los Strokes en plan under cordobés. Llevan un tempo magnífico, guitarras acordes, tecladista y el bajo de Carlos Sada. Sada también hace los coros, y qué bien los hace. Si la prolijidad parece ser un buen camino, la poesía marca The Tristes es, quizás, lo mas importante. Para que resulte German Arrascaeta, el cantante que tiene Twitter, le pone garra. Tiene carisma, es enérgico y juega con la verborragia mientras hace catarsis arriba del escenario. Suena bien, pero por sobre todas las cosas se nota que ama eso que esta haciendo. Y se divierte, se apasiona, se permite la ilusión y hasta se golpea la cabeza una y mil veces preguntandose cómo llego hasta acá. The Tristes resulta que es nada que ver a lo que pensábamos: nada de bajones, para adelante. Y la lista seguirá, y ya es todo fiesta.

El ritual tristón empieza desde que lo pones a rodar en tu iTunes o en el auto y hasta que los ves en vivo. Puede que te acompañe y hasta te genere algo especial. Los Tristes se ríen de la vida rígida y dejan asentado que ellos soóo quieren divertirse. Y hacer rimas, rimas que disuelvan sus grises y los tuyos. Eso es The Tristes, y probablemente después de leer esto tengas ganas de comprobarlo, cuando el 9 de septiembre ocurra un nuevo capítulo de ese ritual bastante particular. The Tristes y sus sensaciones, valen la pena.

Me voy a escuchar Menos Dormir, hasta luego.

  • The Tristes y su próxima fecha: 9 de septiembre en Belle Epoque, Córdoba. Por anticipadas consulta acá cerca de la fecha.
  • Si queres ver el MySpace de los Tristes, seguí este link: http://www.myspace.com/thetristes
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Hoy, este es un país mas libre

*George Blanco

Quizás es el contraste perfecto del marco en que se dio el debate de la lucha por la igualdad. Lo grisáceo de una sociedad fría que prefirió mirar hacía un costado, y que hoy, después de mucho tiempo acepto ver los colores que le proponían. Hoy el matrimonio entre personas del mismo sexo es ley, logrando el reconocimiento de nuestros representantes políticos. Para quien lo dudaba, la confirmación llega en un tiempo de reflexiones y de corazones que necesitan abrirse, con el solo objeto de restaurar el amor como principio de todas las cosas.

De nada sirve este avance en la igualdad si no lo practicamos en la calle, en casa, en el laburo, en la universidad y en la vida como ciudadanos. Hoy la libertad es palabra mayor y estamos ante una oportunidad histórica: la de empezar a ser mejores personas, mas justas. Es el reto mas importante, y debemos hacerle homenaje en todos los aspectos de nuestras vidas. Para quienes apoyábamos las causas de los homosexuales, esto nos confirma que el progreso es posible. Para quienes no lo hacían, puede que sea este un momento de replanteos y de dejar de lado diferencias.

Argentina es el décimo país en el mundo que adopta esta ley, y el primero en América Latina. El planeta se ha hecho eco de lo que paso anoche y Argentina le ha demostrado que es una sociedad madura y que representa al pueblo como tal. Porque el pueblo es de todos. Ahora quedan muchos otros temas por resolver, como la Ley de Glaciares que hoy se aprobó en Diputados y que si no tiene veto puede ser sancionada definitivamente por lo senadores, en lo que sería un gran avance por controlar la actividad minera y reducir los costes del calentamiento global en la patagonia. Uno de nuestros recursos mas importantes y del que tanto nos gusta alardear frente a los turistas, los glaciares, están en juego.

Ese será otro capítulo clave y no menor de la participación ciudadana, con debates enriquecedores y poniendo en juego todo nuestro espíritu crítico. Ojala que estemos a la altura. Les dejo a ustedes el poder de encontrar los temas que nos aquejan como sociedad, seguramente todos los tenemos y si los buscamos, estan a la vuelta de la esquina. Empecemos por cambiarlos nosotros.

Foto: Javier Fuentes

  • Javier Fuentes es fotógrafo profesional y desde el comienzo cubrió con su lente todas las alternativas de la lucha de los homosexuales por sus derechos. Responsable y ético, Javier y la pasión por las fotos encontraron anoche la alegría de retratar el momento histórico de la aprobación. Hace poco pusimos fotos de el en n&w, y es un honor contar con el. Mira todas las fotos de anoche y sus laburos en general en su página de Facebook

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A pesar del dolor, hoy elijo volver a creer

George Blanco

Voy a tratar de escribir. Aunque les aviso que se me hace muy difícil, lo era antes y lo es mas ahora. Pero en esto de adaptarnos y agachar la cabeza en los momentos duros, es la forma mas honesta que encontré, aun despojandome de mi línea periodística. Y es dificil porque me invade la tristeza y me golpea la desilusión. Pero poco puedo hacer a la hora de construir análisis espontáneos y apresurados. Trabajo tendran los fríos calculistas que se encargan de eso cuando suena el pitazo final. No soy competente y mis análisis se sucederán a medida que pasen los días, hoy ni puedo. Hoy hablo de lo que senti, y perdonen por tanta pasion, espero que sepan disculparme.

Cuando quienes practican las tácticas me cuentan de sus seguridades, no puedo mas que envidiarlos sanamente. Y mas aun cuando son aquellos jueces de ocasión los que juzgan con la que, para ellos, es la varita correcta. La justicia, me enseñaron, es parte del pueblo. Y hoy yo no se que pensar, si tengo justicia porque un conjunto de personas me devolvió la ilusión o si en cambio, me negaron la posibilidad de volver a estar en una semifinal después de 20 años. ¿Que pensará el resto? Y aqui les pido disulpas por segunda vez: creo en la primera opción y me hago cargo de estas lagrimas.

Y me tildaran de iluso, quienes no se atrevan a soñar. Mientras quienes pregonan la razón como medida del equilibrio reirán en mi cara, subestimando lo que siento, como si acaso fuera una cuestión aparte. Y quiero que sepan que si es así, no lo puedo cambiar y es una consecuencia de creer en algo que durante un mes se convirtió en una razón de ser. Por respeto, sería irresponsable tocar una herida que tiene horas de sangrado.

Y Otamendi hoy no anduvo en la función que le atribuyeron, Messi no tuvo socio y Di Maria no tuvo precisión en el ultimo toque, entre otras fallas del partido. ¿Que hubiese pasado si se mantenía a Veron en los once que comenzaron? ¿O si se le daba una chance a Pastore? Y habrá mil preguntas mas. Lo concreto es que perdimos con un gran equipo, señores. Yo pensé que se podía revertir, pero fue tarde. Y debo estarles eternamente agradecidos, muchachos, porque dejaron todo. Desde el 12 de junio me entregue a esta ilusión que se resguardo en el inconsciente, pidiendo permiso por salir y sabiendo de sus virtudes y desventajas. Oportunistas que se vean en la obligación de cumplir con sus metas para llegar al premio quizás estén capacitados para remarcar en su justa medida lo bueno y lo malo, pero yo me guío por lo que vi en la cancha: once tipos con hambre de gloria que lucharon hasta el final. Por otro lado, seriamos necios si en adelante no ajustáramos lo que hasta acá logramos y nos animáramos a cambiar ciertas cuestiones, a plantear revoluciones internas que a la vez estén acompañadas de una evolución. Desde dirigentes (el primer gran eslabón) hasta jugadores. Se vienen procesos de maduración en múltiples aspectos y esperemos que de esto, también se aprenda. No es el objeto de estos párrafos empezar a análizar esos puntos. Ya habrá tiempo para hacerlo.

Soy consecuente con el camino que elegí y escribo esto desde ese lugar. Aquel que me cautivo y no con un sistema o una escuela de pensamiento, sino con sentimientos. Ayer elegí, hoy pago. Y en todo caso prefiero ser víctima de aquella decisión que bien se pudo haber concretado -por si hay resultadistas leyendo esto- pero que finalmente no pudo ser. Creí en una etapa de superación de obstáculos que de antemano presentaba características que se animaron a catalogar como “irreversibles”.

En estos párrafos no debo manchar eso que tengo hoy que se llama honor, me recuerdo. Porque me sentí parte de una lucha, con lo que implica ese sentido de pertenencia. A veces, nosotros los seres humanos caminamos sin pertenecer a ningún lado. Quizás así se llega a viejos y hasta se tiene servida una copa del mundo, para emparentarlo con el tema. Pero pocas veces se pertenece.

Vos, Diego, hiciste de esto algo especial. Lograste en mi que vuelva a amar a una camiseta con fervor, que cante y que te acompañe en cada paso. Les enseñaste a esos muchachos que se podía, que aquello que para muchos era una utopia hace dos meses, hoy estuviera cerca de hacerse realidad. Y no pudiste, y la culpa es tuya. Y nuestra y de todos, por oficiar de cómplices de algo que debió ajustarse en otros tiempos. Pero vos la sabes llevar, lo has hecho siempre como también has logrado cosas que solo logran los inmortales. Pero vuelvo a lo primero, y es que hiciste que vuelva a soñar y que lo sienta propio, incluso en un momento de mi vida donde me enfrento a riesgos y emociones profundas, vos me dijiste que se podía.

Y necesito decir todo lo que siento hacia ese mito que en mi vida tomo forma de héroe de película cuando inocentemente me detuve en su historia. Cuando me contaron que ganaste un mundial solo, cuando me mostraron cada una de tus proezas en los clubes donde estuviste. O aquel que sin querer se convirtió en villano a mis 8 años, cuando me toco verlo a papa destrozado después del doping. O cuando lo vi por primera y única vez en una cancha, tres años después. Te vi llorar frente a la 12 mientras besabas los colores y entendí cuanto te habías equivocado, pero que si lo habías hecho era porque vivías intensamente la vida y amabas con toda tu alma aquello que te la dio: la pelota. Y fue cuando comprendí por primera vez que si no vamos a riesgo de equivocarnos, poco es lo que podemos llevarnos. Aquella tarde de despedida, mi llanto fue una muestra de que había caído a tus pies y que ya nada seria igual en mi vida como hincha. Te volví a encontrar en un palco con lagrimas en los ojos mientras veías al equipo de tus amores y me dije que estaba ante algo imposible de evaluar para mi. Un autentico fenómeno que, en buenas y malas, me generaba algo especial. Hoy, con los colores de tu alma y por los que diste la vida, tuviste otra caída de la que no tengo dudas te levantaras.

Me siento abatido pero con la necesidad de volver a intentar aquello que alguna vez nos negaron. Y en 2014 las vuvuzelas tendan forma de tambores y el aliento será de samba, mientras ellos vuelven a luchar, yo me sentiré orgulloso de haberles entregado mi fe. Y podré recordar este momento como fuente de inspiración en una nuevo desafío que me inquieta pero que ya es motivo de mis días. Quizás la balanza deba equilibrarse y aquello que faltó en el capítulo Sudafrica 2010, en Brasil deberá aparecer, aunque la esencia parece haber llegado para quedarse. Los corazones comenzaran a latir fuerte y dejaran de hacerlo cuando se vuelvan a encontrar, y ya no tendremos mas opciones que hacerlo realidad.

Y el destino podrá serme esquivo pero en todos los casos no debo permitirme dejar de confiar en el. Volví a tener esperanzas, ganas de luchar, de encontrar ese camino e intentarlo hasta el final. Vi recuperar el espíritu y la motivación. A pesar del dolor, hoy puedo decir que volví a creer.

Hasta la próxima.

  • Si queres ver la cobertura de canchallena de lo que fue el impresionante regreso de la Selección en Ezeiza, seguí este link.
  • Maximo Tell también escribió en su blog unas palabras cargadas de sentimiento, miralas acá.

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En esta nueva oportunidad…

*George Blanco

Hace cuatro años, recuerdo haber estado en un lugar vacio frente a un televisor viendo como un tipo sacaba un papelito y adivinaba a donde iba a ir la pelota. Era testigo, sin quererlo, del llanto desconsolado de hombres que lo habían dejado todo y no lo había logrado. Me vi con sentimientos encontrados y tratando de calificar lo incalificable, buscando excusas por doquier y preguntandome, ¿Que habíamos hecho mal? ¿Que hubiese pasado si…? Y si, odio quedarme con las dudas y mas con las ganas. La impotencia dominaba la escena y mis lagrimas de tristeza asomaban una vez mas, como lo habían hecho en ocasiones anteriores. Pero sabía que había revancha, porque siempre la hay, y casi que lo tome como personal. Claro, no sabía como iba a estar cuatro años después y mucho menos en que circunstancias. Le otorgue la posta a la vida y que ella me sorprendiera.

Siempre que se quiera y que se intente hay un nuevo día. En ese proceso constante de lucha que tampoco le escapa al fútbol y a sus actores, también me sentí parte y de algún modo lo trasladé a mi vida. En ese desafío que tiene a la pasión como sponsor, varios nos queremos sumar a esa lucha, que sin darnos cuenta la tenemos mas cerca de lo que pensamos. Cuando veo a Carlitos comerse la cancha o putear cuando Diego lo saca, me termina de cerrar.

Y al principio soy solo un espectador, pero me fijo en mi interior y caigo en que emprender ese viaje, es sin duda el motivo de mi existencia. Es algo propio. Es ese partido y después la gloria. Es el sentido de la superación, que hablando con mi querido Maximo, se hace mas latente. Y el me habla de historias viejas y repetidas con protagonicos que no fueron suficientes y con otros que sí, y me habla de aulas vacías (puede haber sido aquella donde Tevez aprendió que la señorita no le enseñaba lo que el necesitaba para vivir), de éxitos, fracasos y de motivos de encuentro. De encontrarme a mi mismo, a aquello que me mueve y que me insta a dar el siguiente paso. Y terminamos nuestra charla y me pongo a ver videos de Carlitos: en Fuerte Apache, con sus amigos, con Piola Vago y La Mona, en Manchester, Brazilia y en su casa, nuestro hogar: La Boca. Cuando pienso en que ese chico salvo su vida gracias a un objetivo de vida, aparecen otra vez las fotos del partido de ayer.

Y veo el abrazo con Diego, el bombazo en el tercero y como se besa el escudo. Y otra vez, la lección se refresca en mi mente y me quiero ir a dormir con ese ideal. Porque claro, a la sonrisa la tengo desde las 17:30 hs. En ese conjunto de cosas es donde asoma la revancha, a pesar de ser una palabra fuerte. Y el sábado frente a Alemania también voy a sentirlo propio, como ellos, como muchos.

Antes de intentar cerrar los ojos, Maximo me habla y me recuerda que debo empezar ya, cuanto antes. Y la revancha se olvida o en todo caso se transforma en una nueva oportunidad. Y  de repente me veo junto a ella en Ciudad del Cabo, es otra de las tantas sensaciones que me asaltan por sorpresa. Pero el sueño es vivo, nos miramos, nos abrazamos y no nos salen las palabras. No se si así lo habiamos imaginado pero ahí estamos, en esa nueva oportunidad que parece ser eterna. No quiero saber el resto, quiero vivirlo.

Y salen los muchachos, los once leones a la cancha, entre Vuvuzelas y aguante. Carlitos encara con el corazón, Lionel se la lleva mientras el mundo lo admira, Masche las pelea a todas hasta el final y Pipita baja del cielo para hacer su trabajo, y si el no puede (los angeles a veces tambien fallán) en el banco tenemos a un Santo que se hace llamar “San Palermo“, el de los milagros y las proezas. Mientras, D10S se aferra a sus poderes. Nosotros nos miramos… Total, el destino ya esta escrito.


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10 años sin Rodrigo, “El Potro”

*Por Victoria Hertel

Esta semana, el 24 de Junio, se cumple un nuevo aniversario del accidente. Esta vez, la década.

Puede gustar o no; él mismo o su música pueden parecer una soberana mierda, una gronchada sin glam o un simplismo tan llano como un cantito de cancha. También puede pensarse como un fenómeno construido, una estrella fugaz cuya luz encendida con los mecanismos mediáticos se apagó abruptamente y antes de tiempo. No hubo antes de tiempo, no lo hubo. Los ciclos se cumplen.  Rodrigo vino, dejó su marca y se fue.

Rodrigo Alejandro Bueno, ese cordobés promedial bien de barrio, de familia de canillitas, se fue a campo ‘enemigo’, usó sus propias armas -la música cordobesa- y triunfó. Nadie había logrado que miles de porteños cantaran a los gritos “soy cordobés…”. Digo, no hablo ni siquiera de un artista supraexcelso, exquisiteces musicales o high performance. Hablo de un ser ‘común’ que tomó con orgullo su identidad y logró que miles de seres, de identidad distinta, dejen a un costado la eterna fricción competitiva y les palpitara el corazón a un ritmo prestado y con adrenalina de barrabravas lo defendieran a morir. Más allá de las cuestiones anecdóticas, leamos entre líneas, señores. Rodrigo hizo lo que nadie había logrado, y con una contundencia  innegable. No estamos hablando de un superhéroe o un ser almighty. La fama es puro cuento. Estamos hablando de un ser de carne y hueso, con un B-side bien heavy, pero con un ángel de puta madre. Brillo especial, energía vibrante, desfachatez, caradurismo extremo, sex appeal y sobre todo picardía, alegría y un toque de ‘eso’  que nos pasa a todos.

Muchas veces al exitoso se le pega. Y a Rodrigo, desde Córdoba, muchas veces se le pegó. Porque sí, porque fue exitoso, por ‘porteñizarse’. Hubo cierto reproche de traición por parte de los cordobeses. No tuvo el apoyo incondicional de su gente… Cliché o no cliché, no fue profeta en su tierra.

En resumen, no fue un músico sublime. Sus piezas no tienen la excelsitud de la lírica de Schiller ni las armonías de un Beethoven sordo pero certero. Pero Rodrigo, el Potro, vino descaradamente y agarró los corazones de muchos de nosotros con la mano de la simplicidad, y se los llevó con él. Muchos lo hemos amado, y lo seguiremos amando, esa es también otra verdad.

A tu salud, Rodrigo, donde estés.

Retrato del músico realizado por la autora

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Cómo llegar a La Habana y no morir en el intento

*Por Josefina Molinari

El día del viaje llego. Las ansias se apoderaron de mi cuerpo y las complicaciones también. El 27 de febrero a las 6 horas viajaba a Cuba con mi amigo Mauro y para llegar a destino teníamos una escala en Santiago de Chile pero, ¿Qué paso?: terremoto en Chile de 8.4 en la escala de escala de richter. Vuelo cancelado.

Idas y vueltas. Vanesa, empleada de Lan Chile, nos pudo conseguir, después muchos llamados, un pasaje a Lima. Nadie nos aseguraba que podíamos llegar a La Habana, pero nadie me sacaba nuestras vacaciones, así que nos animamos.

En el aeropuerto de Lima, en el tiempo muerto, me acordé de una crónica que un profesor me había hecho leer, la misma trataba sobre la INCA COLA (una bebida tan famosa en Perú, como es la COCA COLA en las 185 naciones en que se vende). No fue muy grata la degustación, parece un jarabe con una mezcla de chicles Beldent frutales edición limitada de maracuya.

A la hora de hacer el boarding para Panamá, otro destino más para ver si llegabamos a La Habana, teníamos lugar. Sin embargo, nuestras valijas no estaban en el vuelo por lo cual tuvimos que esperar él de las 16 horas. El personaje que logró que viajara al país de los dos océanos fue Carlos, de Copa Airlines, que nos arregló todo, hasta él mismo fue a buscar las valijas. Cansada pero contenta, avanzábamos otros kilómetros más y cruzamos la puerta 18 para llegar al asiento 17D.

Tocamos suelo panameño y en 30 minutos salía el otro vuelo así que solo había una opción: correr por todo el aeropuerto. Sentía que estaba recorriendo todo Latinoamérica. Mauro me robó mi cuaderno de viaje y escribió: “Pink Floyd en mi MP3, una señora habla y juega con sus hijos. Espero la hora del boarding. Ya me duele la cabeza pero parece que la odisea de los vuelos llega a su fín”. Ánimos parecidos.

Para embarcar teníamos complicaciones, fuck. Nos faltaba el papel que nos habían dado en Buenos aires los empleados de LAN, se lo quedaron en Lima. La chica del check in se apiadó de nosotros y nos dejo pasar. Como siempre, cuando entramos al avión, fuimos los últimos. Pero el destino final era La Habana, ya nada importaba.

La espera de meses, días y horas se terminó (y la odisea anterior también): a las 23 horas llegamos a Cuba. Ahora la duda era si las valijas estaban en la tierra de Fidel Castro, por la cinta las nuestras no pasaban. A la último (si, como siempre a lo último) nuestras valijas estaban frente a nuestros ojos y un policía me decía, con vos dulce pero firme, que no podía sacarme fotos. Lo que paso en los 21 días siguientes, es otra historia.


* Josefina es Periodista egresada en TEA, mientras escribe su tesis de Licenciatura en Comunicación en la USAL. Es, además responsable de comunicación del PRAMU, y ante todo amante de la buena vida. Le gusta mucho el fútbol y la política y la tecnología. En esta crónica relata sus días arriba de un avión, las expectativas que le genera el viaje y los obstáculos con que se encuentra. Por su trabajo, debe pasarse gran parte del año viajando y cuál George Clooney en Up in the Air, Joss se lo toma con mucha pasión y responsabilidad.

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¿Me diría como llego a La Main Street? Exiliándote

*Por Daniel Curtino

No es común que una banda tenga problemas con el fisco, o por lo menos no nos enteramos. Esos problemas finaciancieros lograron que un joven guitarrista británico se exiliara al sur de Francia y alquilara un “pequeña” mansión desde donde se gestaría el mejor álbum de The Rolling Stones.

Pero los Stones no se fueron a vivir juntos; cada uno tomó un rumbo en la bella Francia de los 70 aunque, en el comienzo de la grabación del disco, a Watts (el Rolling que hace honor a su edad) le fastidiaba viajar 7 horas para llegar al chateau donde registraban los sonidos.

Las grabaciones comenzaron en julio de 1971 y, como todo lo que generaban los Stones en aquella época, fueron caóticas. La casa tenía problemas con la electricidad, por lo que, para no necesitar la electricidad de la residencia, la banda desvió (ilegalmente, obvio) los cables de las vías del tren cercanas al estudio móvil.

Sin embargo, el principal problema de las sesiones de grabación lo involucraban a Richards con su profunda adicción a la heroína, que lo llevaba a desaparecer en medios de las grabaciones y volver días después. Bill Wyman, bajista de la banda por aquel entonces, recordó, años más tarde, que la banda solía tocar cada noche, de ocho de la tarde hasta las tres de la madrugada aunque siempre había alguien que faltaba o había gente de más.

¿Como se graba un disco cuando constantemente te visitan William Burroughs, Terry Southern, John Lennon o Gram Parsons?

El trabajo acabó en octubre de 1971, después de que la policía francesa llegara a la mansión para preguntar a los moradores (mas de 100 personas) acerca de la visita de traficantes de droga. De esta época salieron los demos de Good Time Woman (que se convertía en Tumbling Dice, el gran tema del disco), Let It Loose (te suena Let It Be), y las versiones finales de Casino Boogie, Happy», Rocks Off, Soul Survivor y Ventilator Blues.
Además de Jagger, Richards y Watts, en estas grabaciones también participó Bobby Keys, Mick Taylor y el productor Jimmy Miller.

Un nuevo exilio para este disco aún sin nombre lleva a los Stones a Los Ángeles, luego del altercado con la policía en Francia. A fines de marzo del ’72 el disco estaba terminado y se contrata a un artista de la cultura Beat para la portada: John Van Hamersveld, el mismo que diseñó la portada del álbum Magical Mystery Tour de The Beatles.

Rolling Stone Junio y el homenaje a Jagger, a 38 años de Exile on Main St.

La crítica no dio un buen recibimiento al álbum en el momento de su publicación a pesar del éxito comercial del que gozaban (no era fácil interpretar la magnitud de esos discos en esa época). Sin embargo, siempre hay alguien que sabe, como el gran el crítico de música y autonombrado “Decano de los críticos de rock” Robert Christgau, quien lo nombró en 1972  el mejor disco del año. “Innegablemente lo mejor del año, esta desgastada obra maestra es el súmmum del rock del año ’72. Incluso ahora, siempre me complace cualquiera de las cuatro caras, aunque tuve que escucharlo veinticinco veces para comenzar a comprender de lo que los Stones eran capaces, y aún no he terminado la tarea.”

Y llegarían versiones Deluxe, remasterizadas, Bootleg, grabaciones inéditas, la remasterización final, para uno de los mejores disco de los 70 que ingresó en los 500 mejores álbumes de la historia. Y hoy, a 38 años de su lanzamiento, “Exile on Main St.” ingresa a la lista definitiva de los discos que todo amante de la música debería tener.

Otra de las tapas de RS junio de 2010, esta vez con Keith Richards

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