Cuando la tristeza se aleja por un momento

*George Blanco

The Tristes resulta una buena fórmula para combatir la tristeza. The Tristes es, en todo caso, el antídoto perfecto para sacarte una sonrisa mientras rockeás. Eso es The Tristes, y está todo bien.

Viernes 30 de julio, en El Galpón, un pub medio rocker en el corazón de La Docta recibe a Germán Arrascaeta, que se envuelve en el papel de frontman poseído aunque en algunos pasajes del show lo veamos desprevenido y vulnerable a las situaciones que lo enuentran ahí, mientras entona las canciones de los dos discos que tiene The Tristes: el del debut que lleva el mismo nombre y Menos Dormir, editado este año. Ahí, en Menos Dormir, Arrascaeta habla de experimentos con meharis, anfetas y sexo. Sá, experimentos que lo catapultan a registrar en su retina todos y cada uno de esos actos.

Rimas, tercer corte de Menos Dormir, es un culto a la orquestación de deseos llevados a su máxima expresión. Se miran, cómplices, los tristes, y Germán les plantea a sus compañeros que “Algo que nos haga felices/Que nos saque de pobres/Que disuelva tus grises/Que nos redima”. Nosotros, abajo, lo entendemos como un guiño y nos unimos a los coros. Después se despacha hablando de groupies, rock cool y bienestar. Mas allá, algunas cámaras intentan capturar el momento, algo que se hace cuesta arriba porque Germán Arrascaeta se mueve a un ritmo frenético, con el corazón en la mano y un par de sueños que tienen voz propia. En su conjunto, potencian la salida de una lista de temas que bien podrías escuchar con tu novia, con los pibes o solo mientras antes dejaste atrás las lagrimas de un día bastante dificil. Y es que esas mismas sensaciones deben haber tenido Arrascaeta, Guzman y compañía. Así surgen “Humos”, “Sado” y “Respirando”, entre muchos temas lindos, para el cuadrito de la dedicatoria. “Stanley”, una oda a Stanley Kubric que inspiro al nombre del último disco, es una muestra de eso: “De todos menos dormir en mi valija existencial”, cuenta. Y continua: “Stanley Kubric lo filmo, Tom Cruise salió de juerga/Pupilent y eternidad, danza en el vientre tu logia”.

Se despojan de aquello que los aprisiona y el ritual se vuelve sensible. Ya es de todos y cada uno. Canciones pegadizas con buen formato. Ya nos copamos, se paran, casi tiran el fernet mientras algunos observamos con detenimiento el fenómeno del que somos parte. Todos en alguna medida nos proponemos ser un triste más.

El Negro Arrascaeta tiene una campera de cuero marrón, se planta barbudo y con aires desalineados, descubriéndose en plan rockstar. Es una especie de Walas: gesticula, crea personajes, improvisa y deja caer todo su espíritu inocente en un arrebato teatral. Todo lo que crea es verdad, y para ratificarlo en otra muestra de mortalidad, German Arrascaeta, el ser humano, pega un salto y baja a hacer pogo con un grupo de pibitos. Serán diez, algunos tienen una onda neo punkie, hay un par de rollingas y hasta un metalero. Ese es el público tristón. Y bailan, saltan, se saben las canciones. Aplausos y complicidad para el frontman, que parece volver a alguna noche del abasto, cuando no tenía responsabilidades y preocupaciones.

Musicalmente The Tristes es rock desde la base, aunque se permite el coqueteo con el pop y el glam rock. Bien podrían ser los Strokes en plan under cordobés. Llevan un tempo magnífico, guitarras acordes, tecladista y el bajo de Carlos Sada. Sada también hace los coros, y qué bien los hace. Si la prolijidad parece ser un buen camino, la poesía marca The Tristes es, quizás, lo mas importante. Para que resulte German Arrascaeta, el cantante que tiene Twitter, le pone garra. Tiene carisma, es enérgico y juega con la verborragia mientras hace catarsis arriba del escenario. Suena bien, pero por sobre todas las cosas se nota que ama eso que esta haciendo. Y se divierte, se apasiona, se permite la ilusión y hasta se golpea la cabeza una y mil veces preguntandose cómo llego hasta acá. The Tristes resulta que es nada que ver a lo que pensábamos: nada de bajones, para adelante. Y la lista seguirá, y ya es todo fiesta.

El ritual tristón empieza desde que lo pones a rodar en tu iTunes o en el auto y hasta que los ves en vivo. Puede que te acompañe y hasta te genere algo especial. Los Tristes se ríen de la vida rígida y dejan asentado que ellos soóo quieren divertirse. Y hacer rimas, rimas que disuelvan sus grises y los tuyos. Eso es The Tristes, y probablemente después de leer esto tengas ganas de comprobarlo, cuando el 9 de septiembre ocurra un nuevo capítulo de ese ritual bastante particular. The Tristes y sus sensaciones, valen la pena.

Me voy a escuchar Menos Dormir, hasta luego.

  • The Tristes y su próxima fecha: 9 de septiembre en Belle Epoque, Córdoba. Por anticipadas consulta acá cerca de la fecha.
  • Si queres ver el MySpace de los Tristes, seguí este link: http://www.myspace.com/thetristes
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1 comentario

Archivado bajo Cronicas, Musica y vida, Periodísmo, Reuniones, Rock

Una respuesta a “Cuando la tristeza se aleja por un momento

  1. No esta mal la nota, pero … hacia falta la descalificacion hacia el publico que estaba presente? “un grupo de pibitos” “algunos tienen una onda neo punkie, hay un par de rollingas y hasta un metalero”.

    ha ok … si no estas sentado atras de todo, tomandote un daikiri y grabando el recital desde tu i-pod, no calificas dentro del “target estandar” que va a ver a la banda?

    me parece que pifiaste ahi. una opinion nomas

    Saludos

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