Alicia en el país de Burton

*Por Milly Bianchiman Sur

Si hace 4 o 5 años atrás hubiese reflexionado de sobre quien debería hacer una adaptación de Alicia en el país de las maravillas, sin dudarlo, diría que el indicado es el extravagante Tim Burton. Siempre que se necesite de una estrafalaria, maniática y singular originalidad, vamos a requerir de el. Por esto es que la dupla Disney y Burton vuelven a unirse, después de muchos años, para traer al mundo de carne y hueso los fantásticos y singulares libros de Lewis Carrol: Alicia en el país de las maravillas, A través del espejo y lo que Alicia encontro allí. A esta formula no podía faltarle su vertiginoso amigo, Johnny Depp como El Sombrerero Loco y su inigualable esposa Helena Bonham-Carter representando a una exquisita y desquiciada Reina Roja.

Burton lleva a una Alicia de 19 años, de regreso al mundo mágico soñado donde se adentró siendo una niña para reunirse con sus antiguos amigos: el Conejo Blanco, Tweedledee y Tweedledum, la Oruga, el gato de Cheshire, y por supuesto, el Sombrerero Loco. Se puede interpretar este nuevo viaje como una escapatoria de la realidad que le esta tocando vivir. Su matrimonio ha sido arreglado a escondidas por una conveniencia de status social y económico; Y el olvido de sus visitas anteriores a Underland, como la pérdida de la inocencia característica la niñez. Alicia se mueve en la historia consciente de que todo es un sueño, y Tim Burton lo transforma en una pesadilla muy pintoresca, tiñéndola de los colores mas hermosos y necesarios para darle el toque justo de oscuridad. Pero a pedido de Disney, ya que la película va dirigida a todo tipo de publico, el director fue limitado a crear imágenes aceptables, por ende un tanto carecientes de sus marcas personales.

El fuerte de esta nueva estrella del cine es el desfile de  preciosas criaturas y otras no tanto, y el impresionante paisaje, diseñado por Robert Stromberg quien también trabajara en Avatar, debutando (ojala nuestros primeros trabajos fueran así) en ambas como Director Artisco. Visualmente el filme es una fiesta, rescatando el oscuro estilo Burtoniano pero distinguido ahora por la rebeldía del color en una dirección de arte realmente preciosista. En este contexto, la realización brillantemente hace justicia a las creaciones de Lewis Carroll, autor del cuento original. Un maquillaje pintoresco digno de ser apreciado y nombrado. Una banda de sonido digna de alguien como Danny Elfman, nominado cuatro veces al Oscar, creador de bandas de películas como Men in Black, Big Fish, Chicago, Spider Man y el compositor de el tema principal de Los Simpsons.

Con respecto a las actuaciones, Johnny Depp vuelve a maravillar mostrándonos un Sombrerero completamente desquiciado pero con toneladas de carisma, un personaje demasiado atormentado para mi gusto y traumatizado, pero a la vez arriesgado y apasionado. Solo el versátil de Deep puede forjar estos tipos de personajes sin ser reiterativo y hacer de lo atípico algo deslumbrante y fantástico. Helena Bonham-Carter interpretando a la Reina Roja es la que mas me gusta, porque su mezcla de maldad con lo cómico le queda como anillo al dedo. Anne Hathaway como la Reina Blanca en una interpretación algo extraña que no aporta al film mas que la bondad necesaria que requiera la historia. Y finalmente Mia Wasikowska haciendo de Alicia un personaje que interpreta mas emociones que lo las anteriores versiones nos han mostrado, que toma riendas de su propia historia y no deja que le digan lo que tiene que hacer.

La trama me resulta algo desanimada para todo lo que podría ocurrir en Underland. Es claro que uso como estructura para la historia el poema del Jabberwocky, pero la mezcla que hizo de características de las distintas historias de Alicia y de sus personajes como la Reina Roja (que es una mezcla de esta y la Reina de Corazones faltante en la historia narrada) hace que el espectador se confunda. En cuanto a gustos personales, quería que las flores tuvieran algo más de protagonismo, que hubiese una fiesta de Feliz No Cumpleaños con un Sombrerero más alegre y una liebre menos fea, y que el conejo fuera más maniático, y obsesionado con que se le hace tarde. Quizás si Burton hubiese filmado una historia mas leal a los libros en vez de una mezcla de ambas historias en un marco algo parecido a lo que Carrol hubiese escrito, carecería de ese “algo faltante” que todos presentimos… de ese algo que le cita el Sombrerero Loco a Alicia como muchosidad.

Milly Bianchiman Sur

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